En medio de la "operación salida/retorno", y con una trascendencia mediática mínima, el Partido Popular ha presentado un recurso contra el Estatut ante el Tribunal Constitucional.
El portavoz de la Comisión Institucional, Federico Trillo, y la secretaria de Política Autonómica y Local del PP, Soraya Sáenz de Santamaría, han sido los elegidos para este recurso.
Las cifras sólo se refieren a los cayucos interceptados. Hoy domingo han sido detenidos 117 inmigrantes ilegales en Tenerife y 34 en Almería. Una verdadera lluvia de embarcaciones atraídas por el acceso masivo a papeles que proporcionó el gobierno socialista con la llamada "Ley Caldera".
Mientras el control de las costas y las fronteras terrestres españolas se convierten ya en algo meramente testimonial para las mafias internacionales, España, tras una regularización de un millón de ilegales se encamina ya a los dos millones de nuevos "iiregulares", por utilizar la terminología de los socialistas.
Un año después de la llamada "ley Caldera", más de 800.000 extranjeros viven de forma ilegal en España, según datos que dio a conocer ayer el Instituto Nacional de Estadística.
Sin embargo, el Partido Popular estima que la cifra de extranjeros en situación ilegal en España se eleva ya a un millón seiscientos mil. Según la secretaria ejecutiva de Política Social y Bienestar del Partido Popular, Ana Pastor, "el INE no incluye en su cómputo de extranjeros a 492.952 personas que no han renovado su inscripción padronal, un trámite que hay que hacer cada dos años, según la nueva normativa (la Ley Orgánica 14/2003) y que un buen número de afectados desconoce", informa La Razón.
Aún en el caso de que las cifras del INE se ajustaran a la realidad, serían motivo suficiente para que el Gobierno admitiera su fracaso absoluto y que el ministro Caldera dimitiera por su responsabilidad en el gran efecto llamada que su iniciativa ha provocado.
El Estado de Israel ataca las posiciones del grupo terrorista Hezbollah, en defensa de sus intereses y su seguridad. Entre otras, la cadena de televisión desde la que este grupo lanza soflamas invitando a los "creyentes" a acudir a la "guerra santa" contra los sionistas. Entretanto, pide a la población civil que abandone la franja de 60 kilómetros donde estima que se concentran las fuerzas de Hezbollah, para poder actuar de forma contundente evitando los daños a civiles.
En España, el presidente del Gobierno se toca con un keffieh y se posiciona sin rubor a favor de los terroristas y en contra de Israel, un estado legítimo, soberano y democrático. Quizá extrapola su concepto doméstico de guerra, la guerra entre nuestros propios terroristas y el estado y los ciudadanos españoles.
¿Qué más nos quedará por ver en estos días teóricamente de descanso, tranquilos, estivales...?
Según el diario El Mundo, "el secretario de Organización y Coordinación del PSOE, José Blanco, ha pedido la retirada del vídeo del PP vasco que funde la rosa del PSOE con la serpiente de ETA. Mientras, la presidenta del PP, María San Gil, aseguró que su partido no retirará ni modificará el vídeo."
Blanco calificó las imágenes como "una bajeza moral" y un "disparate político" y una "estupidez desde el punto de vista intelectual". "Refleja la personalidad de quien lo patrocina y permite y lamentamos que hayan caído tan bajo como para confundir a los asesinos y a los asesinados", se quejó.
Lo curioso es que ese símbolo, resultado de la "fusión" de los de la ETA y el PSOE, parece ser que apareció previamente en una viñeta Gara, lo que no provocó reacción alguna de indignación en el PSOE, ni en su representante vasco, Patxi López. Ahora, según María San Gil, está sobreactuando.
Es que es más fácil plantarle cara a un chiguagua que a un Pit-Bull.
Primero fue el asunto de las viñetas. Ahora llega el asesinato y secuestro de soldados israelíes. Irán mueve a sus sicarios terroristas de Hizbula para crear un nuevo conflicto y evitar que prosperen las acciones para detener su programa nuclear.
En situaciones como ésta, Occidente debería mostrar su apoyo incondicional a Israel. La actitud de gobiernos como el francés o el español demuestra que el antisemitismo crece de forma preocupante.