La actual coalición democristiana socialista, en realidad no quiere la reconciliación. No le interesa. Por ellos, que cada año tuviésemos una ‘mea culpa’ colectiva al puro estilo del stalinismo. Nada mejor que revivir acontecimientos que están prescritos por la ley, utilizando la prensa servil, por una parte. Y por otra parte, la ley la aplican para un lado.

Cuando salió Bachelet, los obispos socialistas la llamaron ‘La Presidente de la Recociliación’, más bien la Presidente del Odio.

Atraparon a un ex terrorista del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR) por tráfico de drogas, Claudio Cerda, quien en 1991 asesinó al traumatólogo del Ejército, Carlos Pérez Castro y a su mujer, Anita Schlager Casanueva. En 1991 estábamos en democracia, como le gusta decir a la izquierda. La Concertación prometió que no indultarían a ningún terrorista en democracia. Mintieron. No se puede esperar otra cosa. El terrorista recibió un castigo de 15 años de cárcel y otros cinco más por pertenecer a un grupo paramilitar. Luego de estar 12 años en prisión, fue indultado por el ex Presidente Ricardo Lagos en febrero del 2003, porque ‘ellos actuaron por el bien del país’. Él admiraba a los terroristas del Mir a fines del sesenta y en la UP. Por esa razón, no quiso comentar públicamente en el documental ‘Héroes fatigados’ del hijo del terrorista, Miguel Enríquez lo que pensaba de éste.

Naturalmente, para los bien pensantes ‘progresistas’ el crimen del traumatólogo no es un ‘crimen de lesa humanidad’, ni tampoco una violación a los derechos humanos. Por el contrario, si al terrorista los agentes del Estado le hubieran hecho una emboscada o una ‘encerrona’ a Cerda, como le dicen en Chile, entonces, sería una ‘violación a los derechos humanos’ y un ‘crimen de lesa humanidad’. Además, se trataría de un “perseguido político” y “terrorismo de Estado”. Tampoco a Claudio Cerda se lo juzgaría como criminal nazi, para no tener ‘Un Nunca Más’.

Simultáneamente, la Presidenta y su cortejo conmemoraron la muerte del dirigente sindical Túcapel Jiménez. El crimen del dirigente constituye un “crímen de lesa humanidad” y una violación a los derechos humanos. Y por tanto, quienes lo cometieron no merecen ser indultados; aunque han estado 12 años en prisión como Cerda y más. La familia Jiménez si puede recibir una compesación económica por el trauma, más bien recibir una fortuna por parte del Estado. Después de todo, cien millones de pesos no es nada. Tenemos la gallina de los huevos de oro. En cambio, los familiares del traumatólogo y de su mujer no merecen recibir nada, ni siquiera un homenaje por parte de Su Excelencia, la Presidenta Bachelet.

¿La Presidenta se acercaría a los familiares de Pérez y Schlager? No, porque ella fue pareja del terrorista Alex Vojkovic, encargado de la propaganda del Frente Patriótico Manuel Rodríguez. Eso sería como dispararse en el pie y condenar toda la trayectoria del FPMR, “por recuperar la democracia” ¿? Así es, pues, la ‘Presidenta de la Reconciliación’. Menos mal que no ha comentado el arresto del ex frentista, pues la última vez que atraparon a uno camaradas, dijo: “No hay que confundirse”. Con lo cual, otros y yo quedamos marcando ocupado, pues no entendíamos lo que quiso decir.

Probablemente, los legisladores de izquierda encontraran un pretexto para no indultar a los militares, mucho de ellos de 70 años, porque se pueden dedicar el tráfico de drogas después de que queden en libertad. No obstante, ellos sean pensionados de las FF.AA.

Los Viera-Gallo, los Allende y Jorge Edwards que han alabado a Fidel la semana pasada, olvidan que él junto con el ‘Che’ quiso iniciar una guerra nuclear en 1962. Sobre la sucesión dinástica en Cuba, me quedo con las palabras del conservador, Cristóbal Orrego: “No, pues, si ya se nos pasó el cuarto de hora. El siglo XX terminó y los que estuvieron en la izquierda tendrán que cargar con la ignominia toda la eternidad”. Así de simple.