Hugo Chávez nos quitó a RCTV. Se llevó por delante  a Radio Caracas Televisión, sin clemencia alguna. Considero que en la comunidad internacional hay un conocimiento absoluto de cómo ha sido el desenvolvimiento de los hechos sobre este canal, a los cuales le hizo seguimiento y se pronunció en contra de su cierre. Hasta puede que las cuatro letras de sus siglas, sean hoy por hoy en el mundo, más conocidas que el hecho de Venezuela ser un país petrolero.

Tras obviarlos entonces, despojada de la condición de periodista, las líneas las suscribe una ciudadana afectada de la misma manera que ese más de 85% de venezolanos, que hasta lo último nos entregamos para impedir la infame clausura, y no fuimos escuchados.

Pero sabemos que Hugo Chávez, primero muerto, que alguna vez atendernos. Ya nos los ha sentenciado. Nosotros sus opositores, nosotros esa mayoría sólo le importamos para buscar los modos de pulverizarnos.

Faltan aun algunas horas, para la fecha y hora dispuestas para que deje de transmitir de forma definitiva. Nos invade una mezcla de sentimientos encontrados,  como si te llevaran camino al cadalso ya ni sabes si lo que sientes es miedo, profundo dolor o más ira,  para soportar una cruel tortura que de a poquito a poquito, te ha venido aniquilando  o quizás, cargando de más fortaleza. 

Pero no hay respuesta, aun no hay reacción, todavía no se entiende qué se siente en realidad. Llegado el momento del hachazo final, ese momento dispuesto para el cierre definitivo: este domingo 27 de mayo a las 11 de la noche y 59 minutos, lo sabremos.

El tiempo nos dirá, y sabremos, si realmente fuimos decapitados, o por el contrario, si será el surgir de la fuerza poderosa capaz de conducirnos por el sendero para lograr  la libertad perdida, y el cierre se convierta en apertura. Podría significar que el ladrón, vulnerador de los derechos humanos, sea encarcelado, quien sabe si antes que se apodere de nosotros la desesperanza.

Hugo Chávez, no conforme con ordenar su clausura, anoche, quedamos conmocionados, cuando conocimos otro añadido a la circunstancia del inminente cierre, mientras mirábamos por el canal Globovisión la entrevista al doctor Marcel Granier, su director General, que le era realizada por el periodista venezolano Leopoldo Castillo, en su programa “Alo ciudadano”, y les llega el fax al estudio con el vergonzante dictamen, por parte  del máximo Tribunal de Justicia: no sólo le quitarán la señal, para que no veamos más a RCTV, sino que también  sus equipos, sus bienes, sin cualquier tipo de consideración.  El gobierno puede hacer uso de ellos, unos bienes adquiridos por la empresa a lo largo de sus 53 años. Una medida, aparte de inconstitucional e ilegal, vergonzante.

Es decir, el tribunal obedeció al caudillo, se cumplió la orden a sus anchas, y con más saña,  despojarlos hasta de sus transmisores, equipos, antenas, microondas, etc.,  así sentenciaron, con ello, todo el séquito de acólitos del oficialismo del “patria, socialismo o muerte”, comandados por el golpista, mandatario venezolano, se robaron a RCTV.

La gente de afuera dirá: ¿Pero bueno, sentir eso por la clausura de un canal de televisión? Hay que vivirlo para sentirlo, pero también hay que entenderlo, más allá de un cierre, de una programación que a lo largo de los años se sembró en el corazón de los venezolanos, más allá de la pérdida de la libertad de expresión, la perdida de la libertad a estar informado o la perdida de la mismísima libertad individual, poderosísimas razones, está también la razón de la existencia de nuestros hijos, nietos, futuras generaciones.

A fuerza de hoz y el martillo y loas a Castro, al maligno fundamentalismo islámico, y toda clase de lo peor del pensamiento universal mutilarán sus cerebros.  No quisiera ni imaginar en lo que serán convertidos nuestros niños. Y de ello se trata.

Por eso acabarán con el canal de televisión de más alta sintonía, de más amplia cobertura en el país, el único que llegaba a todos los rincones de Venezuela.

Por eso fueron por él, porque será la forma y medio  por excelencia, que ahora se llamará TVES, para adoctrinar, la razón perversa, por encima de la de aniquilar al adversario, la de la retaliación, al canal considerado “golpista”, todo en su conjunto, un conjuro perfecto de abuso de poder para irse deshaciendo de cada estorbo para imponer la pretendida revolución.

También la gente nos dice que tenemos libertad de expresión porque escribimos lo que nos da la gana. Porque aun informan otros canales televisivos como Globovisión.

Una verdad a medias o manipulada, la gente lo que no sabe que detrás de esa fachada, esos periodistas o ese otro canal, que mantienen valentía (los otros  ya se autocensuraron), que no se han arrodillado, tienen un sin fin de juicios encima, un sin fin de amenazas, de persecución, de vivir bajo el terror psicológico, y de sometimiento al escarnio, por parte de los actores del oficialismo, por parte de los que dicen hacer comunicación en los medios de comunicación del régimen, quienes de manera impune nos maltratan con toda clase de epítetos, vulgaridades, falsedades.

O vienen y te inventan un delito que no tiene que ver con lo que escribes, pero lo peor,  a menos que hayamos sacudido los cimientos del régimen, como fue el caso de la periodista Patricia Poleo, capaz de movilizar las masas, con altos niveles de credibilidad, estima y respeto,  había que quitarla del camino, inventándole un delito que no cometió.

De esta manera, a muchos periodistas nos han venido dejando, hemos sido pospuestos, somos para más tarde, en fin, acabar con el vehículo que permite expresarte es prioridad. Así seremos silenciados. Ya luego vendrán por los otros canales de televisión, emisoras de radio o periódicos.

Por lo pronto,  se fueron por lo alto, por lo que más les generará ganancias, les apremia lavar mentes, por eso robaron a RCTV. Para mí, un hecho. Con Chávez, mientras exista, no hay milagros. Mantendrá su venganza, nada lo detendrá. Este domingo a la hora prevista, RCTV será cerrado.