Romper las cosas que nos han unido es el principio del fin para todo, especialmente para la insolidaridad y la desunión. Catalanes que van contra los toros, catalanes que van contra el sentimiento español, catalanes que no quieren ni oír hablar de las costumbres españolas, catalanes que rompen la unidad del archivo. Catalanes ofendidos y vejados siempre. ¡¡ mentira, demagogos!!. El egoísmo os corroe los zancajos. Pero peor culpa tienen los gobernantes que ordenan movilizar a los guardias geos con armamento tal como si fuera una operación antiterrorista, para impedir ¿qué?. Y aún peor el unísono soniquete con que algunos medios de comunicación audiovisual tratan la noticia. Los Castellanos sí somos demócratas y nos gustan los toros y el archivo de Salamanca, un símbolo más que rompieron una mañana fría de enero unos políticos miserables.
Señor, por gran amor de estar a tu servicio, paso mucho lacerío e dejo mucho vicio, con este cuerpo lazrrado hago te sacrificio con moros e cristianos métome en gran bollicio. Los Reyes de España con derecho pavor olvidaron a ti que eres su Señor".
Pues esa oración del Conde en la ermita de San Pelayo habrá que aplicarla en toda su amplitus y extensiòn ¿o no?
Y el conde, oh gran ejemplo, sirve a España hasta morir:
"Pero yo non morré assi desanparado:
antes avran de mi los moros mal mercado;
tal cosa fara antes este cuerpo lazrado,
que quant'el mundo dure sienpre será contado"
Venian los castellanos a su sennor ver,
avyan chycos e grrandes todos con el plazer,
metyeron el condado todo en su poder,
non podian en el mundo cosa mejor aver.
Quando entendio que era de Castilla sennor,
alço a Dios las manos e rrogo al Cryador:
Diz: "Sennor, tu me ayuda ,-que so muy pecador-,
que yo saque a Castylla del antygo dolor."
"Da me, Sennor, esfuerço, seso e sentydo,
que yo tome vengança del pueblo descreydo,
e cobren castellanos algo de lo perdido,
e te tengas de mi en algo por seruido."
"España la gentil fue luego destruida. Eran señores de ella la gente descreída; los cristianos mezquinos habían muy mala vida. Nunca fue en cristianos tan grande cuita venida".
Es obligado releer el poema de Fernán González en muchos de sus pasajes. Casi todo, para nosotros, vuelve a recomenzar: "Amigos, de una cosa soy sabidor: que venceremos sin duda al moro Almanzor... será grande mi honra y la vuestra mayor"