El pasado martes, 18 de julio, coincidiendo con el 70 aniversario del alzamiento nacional, un grupo de salvajes arrancaron y presentaron en rueda de prensa, entre otras, la placa de la madrileña plaza ‘Arriba España’, dedicada, en su opinión, al “grito falangista”, según dicen “para restituir su verdadero nombre: Plaza de Blasco Ibáñez”.

Dichos ciudadanos, pertenecientes a la Coordinadora Antifascista de Madrid y a la Corriente Roja, lo cual dará menos trabajo a Alberto Ruiz-Gallardón para encontrarles y acusarles de vandalismo callejero, afirman que “la frase ‘Arriba España’ es una humillación para las víctimas del franquismo”, añadiendo que “sería inconcebible que en Alemania existiera una plaza dedicada al enaltecimiento de la victoria, tal como ‘Plaza de Sieg Heil’”.

Estamos hablando de una expresión que, ciertamente, al igual que esa otra que dice ‘Viva España’, tanto utilizaba el bando nacional en la terrorífica guerra civil, por lo que habrá que esperar a que dichas asociaciones inicien su ofensiva contra todos aquellos españoles que, en el pasado Mundial de fútbol, animaban a la selección nacional con los mencionados lemas.

Lo más gracioso es que, como se puede leer en la web rebelion.org, indican que todo esto “significa actuar legítimamente y defender la democracia borrando de nuestras ciudades toda referencia a regímenes fascistas que son contrarios a los principios de la democracia”, después de exponer que “defender la memoria histórica es vital para la ciudadanía”. ¿Qué ‘memoria histórica’? ¿La de ERC y IU-ICV? ¿La Ley (¿nueva verdad oficial?) que ha elaborado Zapatero y que no conoce ningún otro grupo político todavía? ¿O quizá la realmente objetiva?

Vamos a intentar ser serios y no fomentar la radicalización con frases como “no esperamos ni delegamos estas actuaciones en las Instituciones públicas. Durante más de 30 años han demostrado su incapacidad y negación a hacer nada. Solamente un trabajo organizado conseguirá ejercer la presión necesaria para que los Ayuntamientos decidan eliminar los nombres de las calles impuestas por la dictadura franquista y restaurar sus legítimos nombres”.

Hablan de incapacidad política, y yo digo que es simple coherencia partidista, pues el Partido Popular sí respeta la historia de nuestra nación, mientras que el Partido Socialista no elimina nada esperando que gobierne el PP para atacar con argumentos indecorosos. Y, la verdad, no sé que tendrán de legítimos esos nombres de calles, pero yo, igual que el resto de la ciudadanía, sí tengo bastante claro mi legítimo derecho a mostrarme orgulloso por haber nacido en España, sin que nadie tenga que llamarme fascista (término muy discutible) por ello.

30 años después, Franco sigue ‘vivo’ por el interés y el empecinamiento de este tipo de asociaciones y, no lo olvidemos, también del gobierno de don José Luis Rodríguez Zapatero & Cía. Un hito que no consiguió efectuar un grupo de médicos el 20 de noviembre de 1975, exactamente cinco años antes de que yo naciera.

PD: Tras este post, ¿alguien desea apostar cuántos usuarios me tacharán de franquista, fascista, etc., mediante comentarios o correos electrónicos?

Al menos, sí desearía recibir, no sería la primera vez, algún mail que me tache de “puto español” ;)

correo(a)orlandosuarez.net