La jornada de ayer, 2 de julio de 2006, pasará a formar parte de la historia del Real Madrid, por méritos propios, en su sección de grandes esperpentos.

Lo mejor que podría decirse, en una ocasión como ésta, es que ya finalizó. Pero nada más lejos de la realidad, ‘gracias’ a labor de Ramón Calderón, autoproclamado Presidente grandilocuente, y cuyos ‘adversarios’ también han puesto de su parte, que denunció el sistema electoral basado en el voto por correo, consiguiendo su suspensión cautelar. Y que, tras la extravagante reunión de la Junta Electoral, se decidió poner en manos de Luis Martí Mingarro, Ilustre Decano del Colegio de Abogados de Madrid, el futuro de este Club.

Hablamos no sólo de un candidato más al ‘trono merengue’, sino del miembro de la extinta Junta Directiva que elaboró los Estatutos que reglaban este período electivo y que, lógicamente, votó en su favor. Hablamos del verdadero responsable de esta pantomima que, tanto los socios como resto de aficionados de esta noble entidad, no merecíamos sufrir. En definitiva, hablamos de un candidato al que le salió mal la captación de votos por correo y que decidió dar un ‘Golpe Institucional’ para conseguir una victoria que, es fundamental recordarlo, lleva codiciando desde que se presentó con Alfonso Ussía en el año 1991.

Realmente, éste fue el trasfondo de una bochornosa jornada electoral que nos dejó muchas más situaciones grabadas en la retina, como la manipulación de una cadena de radio que emitía influencias de voto, en base a aparentes sondeos a pie de urna, que condicionaron, sin lugar a dudas, a los votantes que acudían al Santiago Bernabéu. Una cadena de radio que forma parte del mismo grupo empresarial que desea renovar el contrato de explotación de los derechos televisivos del Real Madrid, con una oferta menor que el resto de empresas…

Pero hubo más, mucho más. Resulta, cuando menos sorprendente, que la contabilización de votos, visible desde la página web de la ‘Casa Blanca’, reflejara que en la última hora ejercieron su derecho casi 12.000 socios, cuando en las 9 horas anteriores habían votado 16.000. Igual de pasmoso que ver como los candidatos se publicitaban a escasos metros del recinto electoral el mismo día de la votación, o comprobar, una vez más, como la jornada de reflexión se perdía en el más absoluto de los olvidos. E incluso, y esto ya es de extrema gravedad, desespera escuchar como algunos (varios) socios denunciaban que empleados de algunas candidaturas intentaban adulterar el resultado con tretas, como el célebre ‘cambiazo’, a los votantes más cándidos.

Cuestiones todas para un día que los socios madridistas deberemos recordar de por vida, que nunca debieron suceder, y que, esperemos, el próximo Presidente, se llame Ramón o Juan, sepa solucionar para los futuros comicios.

Hoy, 3 de julio, nos encontramos con una Junta Gestora que no tiene autoridad para ejecutar ningún tipo de actuación institucional, como la compra/venta de jugadores, y con cinco candidatos ‘bastardos’, pues a ninguno se le ha reconocido el apoyo suficiente de los únicos y verdaderos propietarios del Realmadrid, los socios. Aquellos que en el año 2000 demostramos ser votantes inteligentes (entendimos que es tan importante la gestión económica como la deportiva) y que, en esta ocasión, no hemos sabido elegir con contundencia al líder que nos guíe durante los próximos cuatro años, quizá porque ninguno de los aspirantes merecía tal honor.

¡HALA MADRID!





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