Tienen la mirada hundida y torva de los peores perturbados, iguales rostros angulosos consumidos por el odio, pero uno queda en libertad tras pasar en la cárcel solamente 21 años por asesinar a 25 personas, y el otro morirá en prisión en la que lleva 39 años por seis asesinatos cometidos en 1969.

Uno es hijo de un médico militar franquista, militó en Fuerza Nueva y se hizo terrorista de ETA: es José Ignacio de Juana Chaos. El otro es estadounidense, hijo de prostituta y de padre maleante y se llama Charles Manson.

Ambos tenían sus respectivas bandas de asesinos, y mientras en EE.UU. los crímenes de la “familia” Manson no se perdonan, aquí casi nadie recuerda el nombre de alguno de los asesinados en los años 1980 por De Juana y su particular familia terrorista que fue el “Comando Madrid”.

Uno es mundialmente famoso porque sus chicas, tras asaltar la casa en Hollywood de Sharon Tate y Roman Polanski, que estaba entonces en París, la asesinaron con sadismo infinito, igual que a varios amigos que la acompañaban.

A Sharon, que estaba embarazada, las chicas de Manson le cortaron los pechos y festejaron su hazaña usando como pintura la sangre que iba dejándola sin vida para escribir muchas veces en las paredes Pigs, Cerdos.

Podrían haber puesto Dogs, Perros: es como llamaba a sus víctimas, y quizás algún día vuelva a hacerlo nuevamente, De Juana Chaos.

El asesino etarra está ahora en otra huelga de hambre porque quizás pierda la casa donde pensaba vivir en libertad, cerca a varias víctimas del terrorismo.

En la cárcel festejaba los asesinatos de ETA con banquetes. Ahora se come a si mismo sus untos con esta huelga de hambre, realmente autoantropofágica. Que se aproveche.