Ya era hora. Tras décadas de descentralización pretendiendo que no vivimos en un estado federal, en España finalmente sabemos las balanzas fiscales entre regiones. No voy a entrar a comentar en detalle el sistema de financiación (he hablado un montón sobre el tema) ni la metodología empleada (no creo que nadie se divierta leyendo discusiones de contabilidad); hoy me conformo con celebrar que finalmente vemos qué comunidades aportan más y qué comunidades aportan menos.

Unas cuántas notas. Primero, no vale la pena hacer demasiado caso a las cifras en sí, ya que no tienen en cuenta todo el sector público; las comunidades ricas gastan más que las pobres, así que la diferencia en redistribución real es algo menor. Segundo, en contra de lo que dice el gobierno, publicar estas cifras no tiene nada de único; Estados Unidos lo hace de forma rutinaria, y en sitios como Alemania hay incluso un límite explícito a la cantidad de dinero que puede redistribuir una región rica (un 3% de su PIB). No tiene nada de anormal.

Tercero, recalcar que en este sistema hay dos comunidades que ejercen de gorrones; o para ser más concretos, un gorrón serio (Euskadi) y uno no demasiado pronunciado (Navarra). Lo cierto es que tienen el sistema más racional de financiación (recaudan todo, y pagan al estado por sus servicios más un fondo para redistribución), pero parece bastante claro que están arrimando el hombro menos de lo que deberían.

Cuarto, hay alguien que no tiene ni idea de números en Andalucía y alguien que es capaz de sacar petróleo de las piedras en Asturias. Andalucía, para lo pobre que es, ve relativamente poco, mientras que Asturias, que está al 90% de la media nacional, ve muchísimo. Lo de Extremadura, mientras tanto, es una bestialidad; lo que uno tiene que preguntarse es dónde va el dinero. O la Junta de Extremadura no gasta un duro, compensando sus cifras a la baja, o aquí hay una burrada de gasto público muy, muy ineficiente.

En fin, habrá mucho que contar sobre el tema. De momento, tendremos a muchos medios distraidos con el se-rompe-España y no con la crisis otra vez. Un clásico.