No sé si alguno lo habrá oído, pero por Argentina andan otra vez entre cacerolazos y pancartas. El origen de las protestas esta vez no es un corralito o controles de capitales, sino una medida política que le sonará a cualquier persona que conozca un poco la historia del país: los aranceles a las exportaciones agrícolas,bajo el eufemismo de "retenciones móviles".
Es una medida de política en principio cargadita de buenas intenciones. La idea es simple: el precio de los alimentos ha subido muchísimo a nivel internacional. Los agricultores están exportando mucho y haciéndose ricos, mientras que en las ciudades la gente no puede pagar esos precios. Para evitar que eso suceda, forzamos a los agricultores a pagar un impuesto cuando exporten para que les sea menos rentable, exporten menos, y vendan más barato en casa.
¿El problema? Es una sonora estupidez. Lo que sucede es más bien lo siguiente, simplificando un poco:
1. El impuesto obliga a los agricultores a reducir sus beneficios si quieren exportar. No pueden vender por encima de precio de mercado nadie les compraría nada), así que si quieren vender fuera, se comen ellos la tasa.
2. Si deciden no exportar, tienen un volumen de produción "X" que es el de un país exportador de alimentos; muchísimo más que lo que demanda el país. La oferta de productos agrarios es gigantesca, así que el precio de mercado de esos productos dentro de Argentina se derrumba.
3. Los agricultores dicen que una mierda van a estar produciendo burradas de comida que no pueden vender en el exterior, donde los alimentos están caros, y que deben vender perdiendo dinero a patadas en el interior, porque hay un exceso de oferta galopante. No son imbéciles. Por lo tanto, no producen.
4. Los mercados dentro de Argentina se quedan sin comida.
En el sentido estricto, el paso "2" es una abstracción; los agricultores dejan de producir cuando ven el arancel, ya que saben que si mantienen el nivel de producción exportador perderán dinero a espuertas. El resultado es de hecho el mismo; nadie va a producir por debajo el precio de mercado, ya que sencillamente no sale a cuenta. A medio-largo plazo, el desabastecimiento provocaría una subida de precios dentro del país, que haría aumentar la oferta poco a poco. Sin embargo, el resultado final sería un país con precios algo inferiores al mercado internacional (por pura lógica económica) que no exporta y produce mucho menos.
Es el viejo conflicto de siempre en Argentina entre clase obrera urbana y el hiper-productivo sector agrícola cuando hay un boom exportador; no es la primera vez que un peronista tiene esta "brillante" idea de aranceles. Desde el punto de vista economíco, es una tontería bastante obvia, y que produce el resultado anticipado por un modelo económico de primero de carrera.
¿Por qué se escoge este impuesto y no otro al intentar redistribuir? Alex, de La Moqueta, sabe bastante más que yo de esto, pero la idea general es que es mucho más barato políticamente. Si queremos ayudar a los pobres a comprar comida, podemos hacerlo a base de artefactos arancelarios, o ayudándoles a comprar comida directamente, dándoles vales o ayudas directas para alimentos. Hacer lo primero es fácil; impuesto sobre exportaciones que sólo pagan directamente cuatro gatos, tiene un coste político cero, y es muy fácil de gestionar. Hacer lo segundo necesita un impuesto general, un control aceptable sobre quién necesita ayuda, y es más difícil de aplicar.
Si eres Peronista y tu base de poder es clases trabajadores urbanas, ¿qué harás?. Arancel al canto, y puedes echar la culpa de tus males en el espantajo tradicional del partido, el malvado terrateniente que se lleva todo el dinero. No es que sea una buena medida económica, pero no vamos a pretender que los políticos argentinos se preocupan por estas cosas a estas alturas.
Es una medida de política en principio cargadita de buenas intenciones. La idea es simple: el precio de los alimentos ha subido muchísimo a nivel internacional. Los agricultores están exportando mucho y haciéndose ricos, mientras que en las ciudades la gente no puede pagar esos precios. Para evitar que eso suceda, forzamos a los agricultores a pagar un impuesto cuando exporten para que les sea menos rentable, exporten menos, y vendan más barato en casa.
¿El problema? Es una sonora estupidez. Lo que sucede es más bien lo siguiente, simplificando un poco:
1. El impuesto obliga a los agricultores a reducir sus beneficios si quieren exportar. No pueden vender por encima de precio de mercado nadie les compraría nada), así que si quieren vender fuera, se comen ellos la tasa.
2. Si deciden no exportar, tienen un volumen de produción "X" que es el de un país exportador de alimentos; muchísimo más que lo que demanda el país. La oferta de productos agrarios es gigantesca, así que el precio de mercado de esos productos dentro de Argentina se derrumba.
3. Los agricultores dicen que una mierda van a estar produciendo burradas de comida que no pueden vender en el exterior, donde los alimentos están caros, y que deben vender perdiendo dinero a patadas en el interior, porque hay un exceso de oferta galopante. No son imbéciles. Por lo tanto, no producen.
4. Los mercados dentro de Argentina se quedan sin comida.
En el sentido estricto, el paso "2" es una abstracción; los agricultores dejan de producir cuando ven el arancel, ya que saben que si mantienen el nivel de producción exportador perderán dinero a espuertas. El resultado es de hecho el mismo; nadie va a producir por debajo el precio de mercado, ya que sencillamente no sale a cuenta. A medio-largo plazo, el desabastecimiento provocaría una subida de precios dentro del país, que haría aumentar la oferta poco a poco. Sin embargo, el resultado final sería un país con precios algo inferiores al mercado internacional (por pura lógica económica) que no exporta y produce mucho menos.
Es el viejo conflicto de siempre en Argentina entre clase obrera urbana y el hiper-productivo sector agrícola cuando hay un boom exportador; no es la primera vez que un peronista tiene esta "brillante" idea de aranceles. Desde el punto de vista economíco, es una tontería bastante obvia, y que produce el resultado anticipado por un modelo económico de primero de carrera.
¿Por qué se escoge este impuesto y no otro al intentar redistribuir? Alex, de La Moqueta, sabe bastante más que yo de esto, pero la idea general es que es mucho más barato políticamente. Si queremos ayudar a los pobres a comprar comida, podemos hacerlo a base de artefactos arancelarios, o ayudándoles a comprar comida directamente, dándoles vales o ayudas directas para alimentos. Hacer lo primero es fácil; impuesto sobre exportaciones que sólo pagan directamente cuatro gatos, tiene un coste político cero, y es muy fácil de gestionar. Hacer lo segundo necesita un impuesto general, un control aceptable sobre quién necesita ayuda, y es más difícil de aplicar.
Si eres Peronista y tu base de poder es clases trabajadores urbanas, ¿qué harás?. Arancel al canto, y puedes echar la culpa de tus males en el espantajo tradicional del partido, el malvado terrateniente que se lleva todo el dinero. No es que sea una buena medida económica, pero no vamos a pretender que los políticos argentinos se preocupan por estas cosas a estas alturas.

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