¿Alguien pensaba que después del desastre de Bear Sterns la crisis financiera se había acabado? Craso error. El miedo, temor y crujir de dientes en los mercados sigue siendo cualquier cosa menos limitado; muchos garitos financieros oscuros pero cruciales, sin ir más lejos, siguen camino de criar malvas (y sí, el mercado de bonos a precio de subasta asegurados es muy importante. Descubrí que existía ayer).
El dinero anda asustado, nadie sabe quién ha perdido dinero, y conseguir un crédito vuelve a hacerse cada vez más difícil.
Hasta ahora, sin embargo, la historia de la crisis era básicamente una de bancos de inversión poco prudentes metiéndose en inversiones estúpidas (las dichosas hipotecas basura) y llevándose a medio mercado por delante si no se las rescataba. Esta semana a la lista de entidades financieras produciendo sudores fríos, temblores descontrolados y ataques de nervios a reguladores e inversores por igual se le añade una nueva categoría: Fannie Mae y Freddie Mac, dos entidades que deberían ser los prestamistas más aburridos, insulsos y fiables del sistema financiero americano.
¿Quiénes son estos dos individuos? Son seres curiosos, hijos indirectos del New Deal. Fannie Mae nace en los años treinta, como una empresa pública del gobierno federal creada para comprar hipotecas contratadas a traves del sector privado. Para facilitar la reactivación del moribundo sector bancario tras la gran depresión, Fannie Mae daba liquidez al mercado comprando a los bancos lo que se conoce como conforming loans, hipotecas muy sólidas con entrada alta, primera residencia y casas no demasiado caras, revendiéndolas después a inversores. Mientras tanto, los bancos podían salir y dar más créditos, una vez colocada la deuda en otra parte.
Lo cierto es que Fannie Mae funcionó bien, pero allá a finales de los sesenta ya no tenía demasiado sentido que el gobierno federal fuera por el mundo comprando hipotecas, así que se privatizó. Para evitar que Fannie Mae fuera un monopolio, el Congreso creó Freddie Mac, un entidad con iguales objetivos, limitaciones y privilegios, y los soltó a los dos, bien reguladitos, para que ejercieran de almacen de hipotecas aburridas. Y la cosa ha funcionado relativamente bien, hasta ahora.
El problema es que con una burbuja financiera tan descomunal como la americana, cuando los precios de la vivienda han empezado a caer incluso la más aburrida de las hipotecas se puede convertir en un problema. Los compradores que compraron cuando el mercado estaba ya salido de madre pueden encontrarse que deben más dinero del valor real de su casa, y eso, no hace falta decirlo, es un problema grave. En una crisis inmobiliaria normalita esto no es un gran problema para Freddie y Fannie; ellos sólo tienen en cartera deudas de muy buena calidad, con gente que ha pagado una buena entrada, así que no corren el riesgo de tener equidad negativa. Estos días los precios de la vivienda se han estrellado en serio, así que parece ni estas dos entidades se han salvado.
En condiciones normales, esto no debería ser un problema demasiado grave. Sí, Freddie y Fannie tienen algo de deuda mala, pero son en general solventes. Si intentan conseguir inversores los encontrarán, ya que son entidades seguras; el gobierno federal les da un casi-respaldo, incluso. De nuevo, no andamos por condiciones normales, y tras el morrazo de Bear Sterns, los mercados andan muy poco proclives a poner dinero en ningún sitio, y aún menos en algo que tenga la palabra "hipoteca" o "vivienda" a menos de dos kilómetros de distancia. El resultado es lo que vemos estos días: castañazo tremendo de las dos entidades en bolsa, total incapacidad para atraer inversores, y la posibilidad que las dos agencias se derrumben, llevándose por delante medio sistema financiero.
Recordad, Fannie Mae y Freddie Mac son dos compañías ultraseguras, aburridas y con hipotecas a prueba de balas; todo el mundo en el sector financiero las tiene en su cartera como inversión de cero riesgo. Y como son entidades gigantescas (entre las dos andan por los 12-13 billones de dólares en hipotecas garantizadas) cuando se dice "todo el mundo" es algo literal.
En resumen: si hay dos entidades financieras en el mundo que no pueden derrumbarse, aquí tenéis a dos ejemplos claros. Se está hablando -y mucho- de la posibilidad que el gobierno federal americano tenga que rescatar a las dos agencias, algo que tendría un coste astronómico a corto y largo plazo, y que si bien reduciría el pánico de los mercados -no demasiado- dejaría las finanzas del gobierno federal hechas un desastre.
¿Que sucederá? La verdad, no tengo ni idea. Es otro de esos dilemas de política económica en que uno acabará teniendo que escoger entre la sartén y el fuego, si Fannie y Freddie no consiguen recuperar la confianza de los mercados (y no parece que puedan hacerlo). El problema es que el tortazo lo pagarán los contribuyentes, y enviarán otra ola de pánico más a unos mercados financieros que ya andan maltrechos. En fin.

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