Al presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero la palabra crisis le da “yuyu” y si bien es cierto que esta se ha se sentado en los hogares y en la salita de estar de Moncloa, como un molesto okupa, el presidente sigue sin tomar las medias que la economía necesita, porque eso sería reconocer una realidad que a él le incomoda.

A Rodríguez Zapatero le pasa lo del chiste del baturro, montado en su burro por la vía del tren, y al que el maquinista con el silbato le advertía del peligro de ser arroyado, a lo que el baturro exclamo aquello de ¡chufla, chufla que como no te apartes tú! ¡La crisis, la resuelve Zapatero ignorando la crisis. Es decir, lo de ojos “ojos que no ven”.

Y no es ningún chiste que en España el año próximo sea el país de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) con la mayor tasa de paro, el 10,7%, debido a una severa ralentización en la creación de puestos de trabajo, lejos del 6% de media de los 30 países miembros, según el informe anual de Perspectivas del Empleo. No se si a esa legión de parados, laicidad, aborto y eutanasia les quitara el sueño, pero es evidente que esas son las prioridades del PSOE, a juzgar por los derroteros de su congreso.

En el caso de las mujeres, el problema se agudiza, pues el 20% tiene menos de oportunidades de encontrar un trabajo que los hombres y sus sueldos son de media un 17% inferior. Una evidencia irrefutable que el Gobierno socialista es incapaz de poner solución. Luego hablan de igualdad y otras lindezas, pero a la hora de la verdad y pese a la trompetería de rigor, el PSOE y Zapatero, se carcajean de una realidad lacerante: ¡El paro en España tiene cara de mujer!

Pero lo desconcertante es que Zapatero siga eludiendo los remedios que la situación requiere, porque para él y su círculo mediático los males de nuestra economía, se deben a causas externas según el Gobierno. Por eso mismo en el Congreso de los Diputados vimos a un Zapatero sin una hoja de ruta con la que afrontar la crisis. Nuestros males vienen de fuera y como no podemos hacer para paliarlos, nos entretenemos con vágatelas progres como el voto emigrante o el matrimonio de homosexuales.

Una crisis en la que unas 120.000 familias españolas no podrán pagar la hipoteca al final de año, debido a la subida de tipos de interés, a lo que se ha de sumar la tasa inflación y un menor dinamismo de la actividad económica, que haría reflexionar a cualquier gobierno responsable, pero el nuestro, este de Zapatero, permanece anclado en la autocomplacencia de su progresismo o de su izquierdismo vacío. ¿No les afecta a los más desfavorecidos la crisis galopante? ¡Ellos son los paganos de la ineptitud de una políticas de mera fachada, incapaces de afrontar con realismo el drama que asola España.

No sabemos en que acabará todo esto, pero me imagino que igual que el baturro que no quiso apartarse del la vía del tren.

Antonio Quintana.- Diputado del PP en la Asamblea de Extremadura.