Debo reconocer que no he seguido el Congreso del PSOE con el mismo entusiasmo con el que seguí el del PP, así que tomad estas notas como si fueran preguntas al tendido.

Sé de sobras que en política lo importante no son los cargos y peleas por el liderazgo y que uno debe pensar en programas por encima de todo, pero cuando de partidos se trata, los tortazos internos me ponen. Deformación profesional, mira. En este congresillo tan plácido, las cosas han sido más interesante al hablar de programa que no de nombres, así que he dormido un poco.

Ha habido cosas, sin embargo. Para empezar, el presunto "giro a la izquierda" del PSOE en relaciones con la Iglesia y aborto. No creo que la posición del partido o sus dirigentes ha cambiado (básicamente siempre han sido secularistas); lo que sí se puede decir, sin embargo, es que han sacado el tema del armario con no poca mala leche política. Básicamente, están lanzando un cebo a la Cope, ABC y compañía a ver si se indignan un poco y hacen que Rajoy deba perder el tiempo otra vez hablando de todo menos economía. Algunos ya están en ello, vamos.

Lo cierto es que estas "propuestas radicales" lo son bien poco. Estoy bastante seguro (esto es, leí una encuesta hace poco y ahora no encuentro el enlace) que una mayoría significativa de la población española aprueba la mayoría o todas las propuestas, a la vez que irritan profundamente a una minoría bastante ruidosa de la derecha española. Es decir, un blanco perfecto para algo de politiqueo cínico.

Sobre el resto de propuestas políticas, vale la pena destacar la renovación del sistema de financiación local, una de las piezas disfuncionales del sistema fiscal español. Opaco, torpe, injusto, el modelo actual crea toda clase de incentivos perversos y desajustes económicos variados; ya era hora que alguien lo repasara. El resto, bastante liviano; con la que está cayendo ahí fuera me parece que eran necesarias más propuestas concretas y reformas estructurales. Nada nuevo con este gobierno, que parece obcecado en tener buenas ideas y no contarles a nadie.

Una última nota, sin embargo: Leire Pajín. No la conozco demasiado. Puede que sea una persona ultrabrillante. Aún así, ¿no hace falta alguien con muy mala leche y pocas ganas de hacer amigos en la secretaría de organización? Si Pajín es, como parece indicar su rápido ascenso, una futura ministra y candidata a algún cargo importante (Comunidad Valenciana o más allá), se me hace raro que esté en un sitio en el que corre el riesgo de liarse a tortas con gente. De hecho, sabiendo lo "bien" que funcionan los socialistas valencianos, puede que lo haga con su propia gente. Agradecería que alguien me lo aclarara.