La idea de preservar el espacio exterior de la carrera de armamentos debería ser un objetivo. Ahora bien, estamos en una encrucijada vital, el mantenimiento del equilibrio ecológico de nuestro planeta debería estar entre otra de nuestras tareas. Sin una casa común capaz de navegar por el espacio es imposible sostener nuestro ego. La última frontera debe estar apartada de la lucha estatal. Ir hacia el espacio, para regresar y derrotar a otro estado se nos antoja terrible. Máxime si aún debemos aumentar la investigación para desarrollar el siguiente hábitat.

¿Y donde se encuentra este limite vital e histórico? El mito de Superman nos atrae y fascina. Su planeta y los habitantes que llegaron hasta aquí, dentro de una gran botella y continúan viviendo un recorte de su pasado. ¿Deseamos para nuestra tierra un ejemplo parecido?

¿Seriamos capaces de aceptar que una parte de nosotros marchara hacia el espacio ante la crisis medioambiental. ¿O ante el colapso debido a un meteorito venido de una orbita lejana?

La iniciativa pazenelespacio de preservar el espacio exterior de armas nos debe hacer reflexionar. El nuevo Oeste (Far West) soñado, debe ser un territorio libre de las pistolas y su ley: “quien dispara en defensa propia no puede ser juzgado”. Pero, para ello están las excelentes películas de Holywood. El mito que anima en nuestras cabezas debe dejar paso a una polis nueva.

¡Al espacio exterior debemos ir sin pistolas colegas!