Ante la noticia que informa que el Corte Inglés (uniéndose a Heineken y Seguros Ocaso que ya lo habían hecho) ha retirado su publicidad de laSexta por la emisión de “Salvados por la Iglesia”, bien podemos decir algunas causas por las cuales tan laicista cadena podría ser hundida:

hundida por atacar las creencias ajenas…

hundida por mofarse hasta la extenuación…

hundida por poner en ridículo a la Fe cristiana…

hundida por actuar de forma impresentable…

hundida por insultar a la Iglesia católica…

hundida por zaherir el sentimiento cristiano…

hundida por menospreciar lo que muchas personas aman…

hundida por tener poca vergüenza…

hundida por tomar a la gente por idiota….

hundida por ser un patético ejemplo de laicismo…

hundida por no bajarse del burro…

hundida por no pedir perdón…

hundida por ser ejemplo de falta de respeto…

hundida por abusar de la bondad ajena…

hundida por creer que todo vale…

hundida por esperar algún tipo de comprensión…

hundida por haber pensado que no habría reacción…

hundida por…

Quizá no sea suficiente con esto dicho. Sin embargo, sí que puede ser un indicativo de por dónde deberían ir las cosas cuando se actúa de la forma que se ha actuado y de la que, seguramente, se seguirá actuando. No pueden quedar las cosas como si nada hubiese pasado, como si, al fin y al cabo, pudiera salir gratis (aquí nunca mejor dicho) la ofensa reiterada a la Iglesia católica.

Y con esto creemos que ya es suficiente porque tampoco vamos a dar publicidad gratis a quien, además, nos insulta reiteradamente y a quien hace mofa, befa y escarnio de unas creencias que sustentan la vida de millones de personas en España y en resto del mundo.

Esto último lo decimos porque no vayan a creerse, los directivos de tan laicista cadena de televisión que cuando se ofende, en España, a la religión católica, el asunto se circunscribe a nuestro territorio nacional. No. Se hace, ofensa, a todos los creyentes que en el mundo hay porque:

-Cuando se desternillan de risa haciendo de menos la labor de un sacerdote se insulta a la Iglesia toda que tiene, en sus pastores, a los guías espirituales de los discípulos de Cristo.

-Cuando se carcajean haciendo referencia a la genuflexión se está atacando, con escasa vergüenza, el respeto que los católicos tenemos por Cristo, por Dios y por todas aquellas personas que, de su vida, se dedujo y deduce un comportamiento santo.

-Cuando se hace de menos la Eucaristía se menosprecia y minusvalora el momento de mayor profundidad espiritual del que dispone el católico.

-Cuando se hace todo esto con mucha premeditación e, incluso, con mucha alevosía, existe, en todo ello, una mala fe evidente que es síntoma preocupante de escaso discernimiento.

Por tanto, no nos queda más que hacer oración por aquellas personas que de forma tan vil se están portando con la Iglesia católica, con los creyentes y discípulos de Cristo, con el Santo Padre y con toda institución que tenga relación con la Esposa de Jesucristo.

Nosotros, como no puede ser de otra manera, volveremos a poner la otra mejilla pero no se les debería olvidar que aún nos quedan libres las manos para, al menos, poder escribir sobre sus diabólicas intenciones y el corazón para dictarnos lo que, en verdad, merece su actitud vil, hueca, vacía, arrogante, presuntuosa y, sobre todo, vana.