ADVERTENCIA: Póngase, para decir el entrecomillado de abajo, voz del ilustre y recordado Félix Rodríguez de la Fuente y estarán en perfecta sintonía con el asunto de la cosa llamazaresca.

“Sediento de sangre enemiga, el lobby feroz se abalanza sobre su presa que, descuidada en cuidar el rebaño, no ve acercarse, uñas afiladas, al terrible animal predador”

Y es que, aunque quizá no dé para mucho lo dicho por Llamazares sí ha de servir de advertencia para el común de los mortales que nos sentimos hijos de Dios y hemos de soportar, con grande caridad cristiana, las arremetidas, cada vez más ridículas pero violentas, de tan característico ser izquierdista.

(Excursus a modo de advertencia)

Antes que nada hay que sentar la premisa según la cual a quien, como Llamazares, trata de acabar con la Iglesia católica y a personas de su talante, no se le puede tratar con guante suave porque, seguramente, te lo puede morder (dialécticamente hablando, claro) Es muy probable que más de una persona pueda entender que el comportamiento que aquí se va a seguir no es muy caritativo desde el punto de vista cristiano. Sin embargo hay que recordar que el dirigente de Izquierda Unida es de la misma ideología que hace muchos años se encargó (aquella ideología) de que la Iglesia desapareciera (físicamente) Y ya sabemos eso de que “por sus hechos los conoceréis” y que, además, tratan de traer a la actualidad aquellos tiempos con leyes, por ejemplo, como las de la Memoria Histórica.

Y esto no hay que olvidarlo porque una cosa es ser buenos y otra, muy distinta, ser tontos.

(Fin del Excursus)

Pero conviene, ahora, volver con el discurso.

Entre las cosas que ha dicho Gaspar Llamazares (a la limón con Joan Herrera, de ICV) están las siguientes:

1.-Pretende reformar las leyes que correspondan para que la jerarquía católica no reciba los recursos del Estado y que se revisen los acuerdos entre el Estado y la Santa Sede "que posibilitan la financiación de la Iglesia Católica, de acuerdo con un Estado aconfesional y de manera que no tenga un trato de privilegio respecto a otras religiones". A la vez dice que la Iglesia católica actúa “con pompa y boato como lobby reactivo ante los avances democráticos”

Y es que, seguramente, desconoce lo que la Constitución Española establece al respecto del respeto necesario a la creencia mayoritaria de la población española que se debe reflejar en realidades económicas que, de todas formas, nunca, pero jamás de los jamases, podrán cubrir el total del beneficio humano y, también económico que emana de la acción social de la Iglesia católica que es mucho más que el que deriva de partidos como el de Llamazares, acostumbrados a controlar a todo el se le pone por medio con ánimos no muy humanos ni humanitarios.

2.-Quiere que se modifique la Ley de Asociaciones porque, a su entender la Iglesia católica "no reciba ningún privilegio respecto a otras confesiones".

Habría que ver qué tipo de “privilegios” recibe la Iglesia católica que no tengan el resto de las confesiones religiosas. Sería conveniente que las enumerase (al menos una) para que pudiéramos comprobar si, en verdad, lo que dice es cierto es una patraña manipuladora.

3.-Lo que en realidad pretende Llamazares, acompañado por el palmero Herrera, es que se ponga fin a la "la actitud recalcitrante" que presenta la Iglesia católica ante “los avances sociales en favor de la igualdad" (la supuesta discriminación por motivos “de género” o, también, todo lo relacionado con la orientación sexual)

Lo que quiere decir Gaspar Llamazares es que la Iglesia católica actúa de una forma terca, reacia, reincidente, obstinada y aferrada a una opinión o conducta (que es la definición exacta de “recalcitrante”)

A esta serie de insultos sólo se puede responder de una forma que, no siendo, a la vez, insultante, clarifique algo las cosas. Quizá se le podría decir que la Palabra de Dios no es cambiante, ni acomodaticia, ni se adapta a las conveniencias de nadie, ni, por último, está en manos de persona o institución alguna sino que es eterna y que, por eso, lo que a él pueda parecerle sobre la actitud de lo que llama “jerarquía católica” (con ánimo de zaherir) no es, sino, comportamiento adecuado, justo y necesario al contenido de la voluntad de Dios. Otra cosa no puede esperarse aunque él esperaría la actitud y el comportamiento de una Iglesia católica sumisa al poder (al modo de la “patriótica” china) pues, al fin y al cabo, cada cual es reo, tanto como quiera, de su ideología.

Sin embargo, la Iglesia no lo es.

Y todo esto lo dice porque entiende que la Iglesia católica es, como hemos dicho antes, un lobby reaccionario, o sea, un “Grupo de personas influyentes, organizado para presionar en favor de determinados intereses “

Y aquí no podemos, por menos, que traer a colación aquel refrán que dice que “cree el ladrón que todos son de su condición”

Después de todo lo dicho aquí no podemos caer en lo del cuento porque cuando se dice que viene el lobo (aquí el lobby) es que, de verdad, ya ha venido. Y tiene nombre y apellidos (incluidos los del palmero)

El problema es que se trata de un lobby feroz antidemocrático sustentado, además, con dinero público. Y eso sí que es, verdaderamente, un sin Dios.