Ciertamente, la campaña publicitaria que el Gobierno de Juan José Ibarretxe ha puesto en marcha para promocionar el turismo en el País Vasco no podía ser más acertada en cuanto a la descripción del sujeto que se desea promocionar: “Euskadi, un país increíble”, afirma el eslogan que, como todos los veranos, podemos ver ya en televisión.
De hecho, somos muchos los ciudadanos que, efectivamente, pensamos que esta sociedad tiene mucho, prácticamente todo, de pasmoso, inverosímil e inconcebible.
Y es que una comunidad que cuenta con un Lehendakari que se atreve a poner en marcha un plan independentista y rupturista para cuya aprobación parlamentaria necesita del apoyo de los partidos proetarras es, desde luego, una sociedad vergonzosamente sorprendente.
Un lugar cuyo Gobierno nacionalista cuenta con un consejero de Justicia, Joseba Azkarraga se llama el sinvergüenza, que se muestra francamente apesumbrado porque los jueces exigen que se quiten de los callejeros municipales los nombres de algunos terroristas, ensalzados como héroes en múltiples plazas y calles de Euskadi, es, desde luego, un sitio auténticamente indescriptible.
Una comunidad cuyo máximo representante, el lehendakari Juan José Ibarretxe, se encuentra imputado y en espera de juicio por mantener contactos políticos con una organización terrorista, es, sin duda alguna, una tierra sin igual.
Una región donde la mayoría de los niños no tiene ninguna posibilidad de estudiar en su lengua materna (el castellano) y se ven abocados a educarse en un idioma minoritario e impuesto (el euskera) conforma, radicalmente, un territorio sin par.
Una tierra en la que las víctimas del terrorismo, los amenazados por el horror, los chantajeados por la violencia etarra y los señalados por el nacionalismo ultra han de ocultarse o exiliarse, mientras que los asesinos y sus cómplices son permanentemente justificados, comprendidos, entendidos y, en no pocas ocasiones, alabados, es, sin duda alguna, un lugar inaudito e inusitado.
Que en la única zona de Europa donde pervive todavía una organización terrorista la policía autónoma haya detenido únicamente a cinco terroristas en casi seis años es, desde luego, un hecho inopinado e inverosímil.
Un tierra que se pretende civilizada y en la que, al mismo tiempo, los empresarios son amenazados, chantajeados y extorsionados por los terroristas; en la que la violencia ultranacionalista amenaza cualquier obra pública o proyecto económico de envergadura que se quiera poner en marcha, y en la que los cómplices de los terroristas manejan presupuestos institucionales por valor de 220 millones de euros, constituye, efectivamente, una geografía desde cualquier punto de vista irracional.
Euskadi, un país increíble.

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