Tristemente hay que decirlo, se ha abierto (hace ya tiempo) la veda contra lo religioso. Pero no contra cualquier manifestación de creencia en Dios sino contra una en concreto que dice que Dios Creador envió a su hijo Jesucristo, se encarnó de la Virgen María y fundó, posteriormente, la Santa Iglesia, católica, a más señas.

Exactamente se trata de un ataque inmisericorde (es fácil que no haya misericordia en quien no entiende de tal virtud) y ofensivo contra la Iglesia misma, contra sus servidores más directos (el Papa, los Obispos y los sacerdotes), contra los fieles que la acompañan en su peregrinación por la Tierra, contra sus símbolos (su utilización) y, en fin, contra los organismos que tratan de que no sea olvidada la doctrina que tanto, en el fondo, molesta: la de Cristo.

A este respecto, el cardenal arzobispo de Toledo y primado de España, Antonio Cañizares, manifestó, en la homilía de la misa del Corpus Christi, que "que en España se respete la auténtica libertad religiosa. Necesitamos libertad religiosa" y "también para los cristianos", añadió, "porque son muchos los insultos, los agravios y las ofensas que está recibiendo la Iglesia, y ante la pasividad de tantos no puede continuar esta situación".

Por tanto, no se trata de que tengamos, o se tenga (así dicho, en general) una visión negativa o torticera sobre la realidad sino que, al contrario, tal situación es apreciada por cualquiera que no quiera permanecer ciego por comodidad, conveniencia o pasotismo religioso.

Por ejemplo, existe una extraña fijación televisiva con la Iglesia y con todo lo demás relacionado con ella. Es lógico que el Maligno se sirva de tal medio de comunicación ya que, al tener una implantación tan grande es España, resulta sencillo difundir lo que, en realidad no es, sino, un puro menosprecio.

Así, el Observatorio Antidifamación Religiosa (OADIR) entiende que, por ejemplo, lo sucedido el domingo, 1 de junio, en LaSexta con el programa “Salvados por la Iglesia” no es, precisamente, edificante para que la relación entre personas de diversas creencias sea posible.

Entiende, por lo dicho, el Observatorio citado, que supuso “una burla de mal gusto que ofende profundamente el sentimiento de muchos ciudadanos españoles; “traspasada manifiestamente los límites razonables de la libertad de expresión al ofender abiertamente a la Iglesia” y, por si esto no fuera, ya, suficiente, denuncia OADIR que “ Es una clara ofensa a los sentimientos religiosos de una parte de los españoles”

Y esto quizá pueda parecer exageración pero cuando en un mismo programa se hace burla de la Eucaristía, profanándola, y, además, del sacramento de la confesión, basta ser un cristiano, digamos, ordinario, del común, para que un resorte interior salte con energía y, al menos, presente cierta batalla.

Pero, además, se visita, en tal programa, el santuario de Torreciudad donde el Opus Dei tiene un centro espiritual de notable importancia. Resulta difícil que se pueda ofender en tan poco tiempo a tantas personas de la forma más ruin que se pueda imaginar. Todo, además, con el beneplácito de una cadena eminentemente perdida para el bien.

Pero, siento esto grave, en sí mismo, lo más grave, es el tono de falta de respeto hacia la religión y hacia lo católico que puede percibirse desde el primer minuto hasta el último del programa citado arriba.

Ante esto, el Observatorio Antidifamación Religiosa (OADIR) ha manifestado una opinión firme y en contra de lo sucedido en tal cadena de televisión donde tienen la tendencia bastante preocupante de utilizar el insulto, la blasfemia y todo lo que quepa en el saco de lo malo y peor.

Por eso recordamos lo que nuestro Maestro dijo: ”Id, pues, y enseñad a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estaré con vosotros todos los días hasta el final del mundo" (Mateo 28:19-20)

Y en eso están quienes bautizan; y en esto están quienes enseñan; y en esto estamos quienes, con nuestra labor de denuncia transmitimos (cada cual según sus posibilidades) el mensaje de Cristo para que, sobre todo, sea sí donde es sí y no donde sea no.

Y aquí es no.

Pero lo peor de todo, lo que muestra, claramente un síntoma de pérdida de una sociedad dormida y echada a perder es que, a pesar de todo lo dicho aquí y lo que ha quedado por decir, seguramente, las consecuencias para tal televisión serán cero, nada, absolutamente nada. Y será tenida como progre.

Y es que ya se sabe que, cuando se obtiene la concesión de un amigo hay que servir el amigo y si tal amigo es laicista, hay que serlo más que el que más.

¡Lástima de tiempo perdido!