“Los que no están contra vosotros, están con vosotros” (Lc 9:50)



Estas palabras son más que conocidas. Las pronunció Jesucristo cuando Juan (el Zebedeo) le puso en conocimiento de que había personas que hacían cosas buenas en su nombre sin que ellos le hubieran dado, digamos, autorización.

Pero a Jesús, que tenía un sentido de la verdad ligeramente distinto al de sus discípulos, no le pareció mal que personas actuasen en beneficio de otras remediando, muchas veces, males ajenos. Si, además, lo hacían en su nombre, tanto mejor porque era la forma más directa de transmitir la Palabra de Dios: con hechos.

En este caso particular, sin embargo, hay una doble vía que no se encuentra; cada una va por su lado.

1.- Por una parte, el Cardenal Sistach forma parte de una diócesis, la de Barcelona, que constituye, no cabe negarlo, un ariete del nacionalismo político e, incluso, religioso (tocado de supuesto progresismo) Por tal razón, cualquiera que se oponga a que los intereses (la mayoría de las veces bastante claros y nefastos) nacionalistas es, ipso facto, enemigo de Cataluña y, claro, de la Iglesia que peregrina en aquella tierra española.

Por eso, Federico Jiménez Losantos, que tiene una clara y reconocible animadversión contra los nacionalismos españoles porque lo que quieren es disolver España se ha convertido, desde hace muchos años, en el enemigo a tocar y, si es posible, hundir.

Y es que se trata, sobre todo, de un asunto de carácter político en el que cierta Iglesia de Barcelona entra con gusto porque debe creer que sirve, de esa extraña manera, a Dios.

2.- Pero, sin embargo, lo que aquí más importa es la otra parte de la vía que no se encuentra con la otra.

Recordemos, aquí también, eso de “los que no están contra vosotros...” plasmado supra.

Las razones, que las tiene, el conductor del programa de la mañana de la COPE, para criticar al Cardenal Sistach tienen varios orígenes: políticos unos (los ya dichos arriba) y otros, incluso, religiosos.

Y los últimos son los que, aquí, tienen importancia porque siempre conviene estar al lado de la Iglesia aunque las apariencias digan otra cosa muy distinta.

Muchas veces ha dicho Federico Jiménez Losantos que él es agnóstico pero que le une a la Iglesia la defensa de unos valores que se pueden considerar esenciales para el devenir de la persona (sea o no sea religiosa y tenga, en el segundo caso, una u otra creencia) Seguramente entre ellos está la defensa de la dignidad de la persona, la verdad y el comportamiento recto de acuerdo a los principios que se defiendan.

El apartado II del Ideario de la COPE dice que “Tanto en sus servicios informativos como en los programas de debate y opinión, los profesionales de la COPE comprobarán con rigor la verdad de los hechos y la fiabilidad de sus fuentes noticiosas, aún dentro del apresuramiento que impone la celeridad de la radio”.

Una de las, digamos, críticas, que Federico Jiménez Losantos hace al Cardenal está de tener "en su seno" a un sacerdote que paga abortos.

Y esto último, como bien sabemos, no es una acusación ni algo inventado ya que el mismo Manuel Pousa se encargó de difundirlo en una entrevista que le hicieron el día 21 de febrero del presente 2008:

“--¿Qué opina del apoyo de la Conferencia Episcopal al PP?

-Me parece lamentable (decía en la entrevista) Tienen una mentalidad conservadora. Las cosas no se pueden solucionar desde una moral prefabricada como pretende el catolicismo. A mí me interesa la persona. Cierto es que hay unos principios éticos, pero hay razones que, por ejemplo, llevan a determinadas mujeres a abortar. Yo he pagado abortos.”

A esto hay que oponer la normativa puramente eclesiástica por referirse a un sacerdote y a su Obispo.

Así, el canon 1398 del código de derecho canónico dice que “quien procura el aborto, si éste se produce, incurre en excomunión latae sententiae”

Aquí tenemos, por tanto, a una persona que decide decir que ha cometido tan grave pecado, al Cardenal Sistach que no parece afectado (porque no parece hacer nada) y a una persona, agnóstica reconocida que dice que tal cosa está mal y que se tiene que rectificar porque, de otra forma, se puede proceder a criticar tal actitud por parte de quien no hace lo que tiene que hacer aunque sea, sólo, para que no cunda el ejemplo del sacerdote Pousa, progre, al parecer, de la Iglesia.

Por tanto, cualquiera que no esté ciego y que quiera ver la verdad se da cuenta, rápidamente, que aquí la persona que está en contra de la Iglesia no es, precisamente, Federico Jiménez Losantos. Muy al contrario, defiende a la Iglesia porque prefiere que se actúe con responsabilidad y honradez y no que afecte a la Esposa de Cristo en Cataluña el virus del progresismo mal entendido.

Lo otro son puras mezquindades políticas que tratan de llevar el agua a su molino y, si es posible, ganar en el río revuelto en el que estamos; el resto, a criterio de quien quiera reconocer la verdad donde está.