Esto es, en pocas palabras, lo que está haciendo Ibarretxe. Veamos.

- Primera pregunta: ¿está usted de acuerdo en apoyar un proceso de final dialogado de la violencia si previamente ETA manifiesta de forma inequívoca su voluntad de poner fin a la misma de una vez y para siempre?

Si ETA deja las armas del todo, ya no son un grupo terrorista. Si no son un grupo terrorista, se puede hablar con ellos normalmente; son un partido político con un pasado oscuro.

- Segunda pregunta: ¿está usted de acuerdo en que los partidos vascos, sin exclusiones, inicien un proceso de negociación para alcanzar un acuerdo democrático sobre el ejercicio del derecho a decidir del pueblo vasco, y que dicho acuerdo sea sometido a referéndum antes de que finalice el año 2010?

El derecho a decidir de los vascos viene a ser una excusa permanente a estas alturas que utiliza el nacionalismo vasco para justificarse. Es también un derecho ligeramente redundante. España es una democracia; si el Euskadi el 60% de los votantes escogieran partidos abiertamente secesionistas, el estado no tendría más remedio que sentarse y hablar de referéndums. En las encuestas menos de un tercio de los vascos apoyarían la independencia. Es "derecho a decidir" es el equivalente político al derecho a tener un unicornio: estupendo, pero no creo que lo utilices nunca.

Eso no quita, sin embargo, que no sea de la opinión que el País Vasco debería poder votar por la secesión si quiere hacerlo; es cuestión de democracia. Evidentemente impondría una serie de condiciones draconianas obvias y muy necesarias para hacer que la secesión cumpla criterios de justicia aceptables, pero eso es otro tema.

Lo de Ibarretxe es básicamente un acto de propaganda política como cualquier otro, simple y llanamente. Otra maniobra de los de siempre para ponerse en plan víctima y acusar a los malvados españoles que siempre dicen que no a todo, a pesar que las preguntas son obvias maniobras de troleo político reciclado. Es molestar por molestar, sin aportar absolutamente nada.