Este breve comentario que dejo un lector en un artículo publicado hace unos meses, me llevaría a la filosofía de primeros del XX. Pero no se trata de preparar una disquisición de este autor, pero si Vd. –amigo lector- me permite, deberíamos convenir que es un pensador que nos asombra por sus tintes contemporáneos.

Nietzche nos habla -con respecto al individuo, que este necesita producir una gran obra. Pero esta producción, implica la necesidad de admiración por los demás. Con lo cual, nos encontramos ante la posibilidad real, de que cualquier individuo funde una colectividad.

Es en este punto que nos permite considerar el tema del liderazgo. Pero también a la trabajosa producción de miles de hinoptizados autores. El desarrollo de Internet y la creatividad de la red muestran una gran colmena insatisfecha y vital.
Pero a lo que íbamos.

¡Es Nietzsche pendejo!.

¿Cuál es el mensaje?. Nos resulta difícil pensarlo. Posiblemente debido a que nuestra jodida fuerza vital, esta sumida en el día a día, el cual nos agota y deprime. Si me permite la metáfora, estamos ante un pedazo de trigo, que tumbado e inerte espera dar pan, pero se encuentra exhausto ante los compromisos. Pero le invito a detenerse y contemplar la siguiente frase. Solo un segundo.

“Si nunca habéis caminado a solas con vosotros mismos por un sendero de la montaña, mientras el sol se levanta lentamente sobre los bosques de otro horizonte, no habéis hallado aún una escena apropiada para vuestro renacimiento como alma individual”. F. Nietzsche

Es una frase brillante, hasta inclusive, es un cáustico y rico golpe en nuestras narices. ¡Que decir!. La vida diaria nos devora, es una verdadera maquina que tritura nuestra creatividad.
“¿Qué es lo que distingue a un hombre como rico o lo hunde como pobre?. Su capacidad o su inhabilidad para dar cuanto posee, sin perder la sensación de seguridad”. F. Nietzsche