La nieve helada*

La metáfora de Berlusconi es más delicada de lo que parece. Decimos que detrás de su inefable peluquín y sonrisa de tanguero, nos encontramos el atraso de una sociedad que cultiva un cierto manierismo.

¿De que nos sirve a los españoles su nueva irrupción en escena?. Existen varios elementos que mediante su bondad -estimado lector- intentaremos analizar.

La corrupción, el clientelismo y los favores que en este político va ligado a su entramado carismático, es un fenómeno de tardía aparición en nuestro país, pero que descansa en las oligarquías políticas que dominan las diferentes comunidades. En nuestro país vivimos un desgaste perverso sobre los lideres de los diferentes territorios, ellos siempre nos hablan de su metáfora.

Es decir si el agua pasa por Aragón, es mejor que en el Estatuto aparezca que dicho recurso es personal e intransferible. Si conecto una tubería al Ebro, lo ideal es que me lo adjudique en mi obra de gobierno, pero lo pague el Presupuesto del Estado.

Si hay cambio de gobierno en el Estado, debo asegurar la cuota del territorio, pero a continuación  lo negare ante los medios de comunicación con una sonrisa cáustica dando a entender que me han consultado. Esta lucha de favores e intermediaciones genera una clientela a la que: “me debo en cuanto interprete eficaz”. Nadie escapa a este baile de decisiones. En la sociedad española aparece identificada como el Estado. A él nos referimos desde la periferia, como un núcleo de poder altivo y lejano que domina los recursos.

Podemos afirmar que los próximos años serán incómodos ante los  escándalos de corrupción fruto de este esquema de poder. Podríamos citar varios ejemplos, pero uno es decisorio, el poder local tiende a ser menos escrutado y posee una duración política mayor. Baste citar al respecto, los años de Fraga en Galicia, o Pujol en Cataluña, o recientemente Chávez en Andalucía.

Otro elemento de reciente aparición es la baronia. Un esquema sencillo y mediocre. Es el regreso al periodo anterior al Estado Nación. No es un modelo federal, con los universos e intereses delimitados. Es una suma de presiones y juego de agresiones veladas. Según García Pelayo en el feudalismo, la baronia se caracteriza por “el predominio de las relaciones personales sobre las institucionales, en la debilidad del poder ordenado sobre esta base, en tercer lugar “la intransitividad” de las relaciones políticas, entendiendo por tal, que, cualquier servicio que se pida a un vasallo ha de pasar necesariamente por la mediación de un señor, de modo que el rey no puede acudir directamente a la población. Y finalmente, la “impenetrabilidad del territorio”, nota que hace referencia a la imposibilidad del rey de establecer y recaudar impuestos, ni impartir justicia, ni enviar funcionarios al territorio (1). Algunos de estos conceptos ya se están aplicando, en el Estatut catalán la impenetrabilidad del territorio posee rango de ley.

Pero no es necesario ser tan constitucionalista. Las declaraciones de la nueva ministra de Medio Ambiente después de la reunión con los consejeros de las respectivas comunidades autónomas, le llevó a anunciar que el trasvase no regresara. Digamos que esta diciendo que el PHN (Plan Hidrológico Nacional) de la época de Aznar no volverá. Y es precisamente este elemento el interesante, a pesar de los errores que contenía. Pero era un intento de dar dimensión nacional a diferentes problemas locales que exacerban los conflictos territoriales. En la aparición del termino “los barones” abundantemente usado por la prensa, se observa una practica política, cada vez mas arriesgada reflejada en los Estatutos que intentan legislar sobre los intereses de los vecinos.

Otro elemento es la educación fragmentada. Los diferentes planes educativos explican su historia particular con matices importantes con respecto a un territorio vecino que este a tan solo 200 Km. Esto se refuerza con las televisiones autonómicas incapaces de integrar un modelo de país con cierta coherencia.

Pero donde saltan chispas, es en la negociación calculada y fría de los recursos cada cierto tiempo. En buen romance la discusión de la participación en el Estado, o el cupo vasco. Hemos entrado en una cierta esfera de maldad. “El conseller de Economia de la Generalitat, Antoni Castells, defendió hace unos días, que las decisiones de lo que deben hacer los 25 diputados del PSC en el Congreso “se tomen aquí, en Cataluña”. También afirmó sin ambages que la oposición –Convergencia i Unió- en la negociación de la financiación, debe participar pero recordar que ”cuando tenemos que ir a negociar a Madrid debemos ser conscientes que hay dos lados en la mesa, en uno estamos nosotros y en el otro el Gobierno del Estado”(2)

Nos encontramos ante la realidad que cada gobierno autonómico carga las tintas de sus ineficacias a la carencia de recursos. Por lo tanto si el Estado, este ente alejado, no les libera, los ciudadanos de esta porción se sienten menospreciados. Y como el líder de este ente –el Estado- es manifiestamente presionable(3), solo es un problema de tiempo para obtener aquello que se deseaba. En el 2007, ya hemos partido de una premisa aceptada. En los próximos siete años Cataluña recibirá en inversiones la misma cifra que su participación en el PIB nacional. No hemos hablado de necesidades, ni de intereses, ni de proyectos futuros. No simplemente hemos dicho que un sector de la sociedad española –la catalana- será recompensada en función de su aportación. Hemos puesto la bomba y encendido su mecha, solo resta esperar.

Y no es un tema de oponerse al modelo Autonómico. ¡No señores!. Es reflexionar respecto a que el futuro compartido necesita de derechos delimitados y claros. No de presiones ante las circunstancias. Pero nos encontramos ante la despiadada formula de los barones y sus reglamentaciones. O de sus círculos corruptos de influencia que acelerara el ¿fin del sistema?. O, el estancamiento al estilo italiano.

Juzgue Vd. amigo lector.

Para este autor, de origen liberal, este es el momento para enfrentarse al impasse de la crisis económica y realizar las reformas que modifiquen el rumbo.

Mal que pese, hemos comenzado el periodo del estancamiento. Las medidas sociales del actual gobierno descansan sobre el colapso de la economía. El matiz es: una crisis, un frenazo, o una necesidad de cambiar el modelo. Solbes afirma al respecto “lo importante es dejar claro que al margen de estas turbulencias estamos trabajando para conseguir un cambio en el modelo de crecimiento”(4). Deberíamos considerar que del vicepresidente dependen las decisiones de tan solo 6.000 millones de Euros. El equipo formado alrededor de Miguel Sebastián dispondrá de 9.000 millones de Euros para el mismo cometido, pero en los sectores agrupados alrededor de la I D, Educación Universitaria, Turismo, Energía y Telecomunicaciones. Este solidó núcleo es mas consciente del Camino de Santiago. Nos queda conocer como reaccionaran las baronias al intento de “cambio de modelo”. Pero hay un actor que influirá más, y son las audacias, inconsistencias y  frivolidades del actual Rodríguez Zapatero. Es el único capaz de desarbolar el intento de fundar un nuevo modelo de crecimiento.

 

*He preferido dejar el titulo original.

Sobre los Orígenes históricos y teóricos del concepto de soberanía. Noemí García Gestoso. 

(2)El mundo, 19 de Abril de 2008

(3)Presionadle, presionarle, presiónale. Escoja Vd. su propia semántica.

(4)La Vanguardia. Declaraciones del Ministro de Economía Pedro Solbes,. 20 de Abril de 2008