Durante estos días, cuando algunos estamos intentado difundir el proyecto político de Iniciativa del Poble Valencià, precisamente por los pueblos valencianos, nos hemos tenido que oír la conocida frase de: “otros que vienen a dividir a la izquierda para que gane la derecha”. Dejando de lado algunas motivaciones de carácter digamos sectarias e interesadas, es necesario tener en cuenta el debate que se plantea sobre esta cuestión y la inevitable comparación con la estrategia de la derecha, que se presenta unida en un único partido, el PP, al electorado valenciano y español ¿La creación o el nacimiento de Iniciativa divide a la izquierda? ¿Es necesaria y/o deseable la unión de la izquierda? ¿La unión de la izquierda ha de hacerse de la misma manera, o siguiendo el mismo método que el utilizado por la derecha? ¿Cómo ha de hacerse, en caso de quererlo, la unión de la izquierda: en un único partido “a priori” de las elecciones o, por el contrario, en una unión “a posteriori” de diversos partidos políticos que representen las diferentes opciones y sensibilidades de la izquierda? Vayamos por partes:
Es evidente para todo el mundo que el nacimiento de Iniciativa ha sido traumático y ha sido así por un puñado de factores coadyuvantes que sería demasiado largo explicar aquí con cuatro palabras mal escritas pero entre los que destaca uno, yo creo que claramente, y que no es otro que la defunción de EUPV, que no por anunciada es menos dolorosa. La búsqueda de un proyecto de futuro para la izquierda valenciana – y también para la izquierda española – tenía que pasar por unos planteamientos modernos, alejados de dogmatismos desfasados y anacrónicos de ideologías ampliamente superadas, que tuvieran en cuenta sin abandonar los valores clásicos de la izquierda democrática los nuevos valores emergentes, como el ecologismo y el valencianismo. Las siglas que representan el proyecto de la izquierda moderno no son importantes y hubieran podido ser otras, pero finalmente ha hecho falta fundar IPV. Yo creo que la división en el seno de EUPV es previa al nacimiento de IPV y, por lo tanto, este último partido no ha dividido nada sino que precisamente ha sido hijo de esta división e inevitable resultado del suicidio del proyecto de IU en el País Valenciano.
Hay quien considera que no es deseable la unión de la izquierda sino que las diversas sensibilidades de una izquierda por definición plural han de ir por su cuenta para defender sus planteamientos con vocación hegemónica. Yo no estoy de acuerdo con esto y pienso que no es sólo deseable sino hasta necesaria. La izquierda ha de ser capaz de unir todas las sensibilidades en un proyecto común nacido de un compromiso programático surgido de un amplio acuerdo político que aglutine en un único frente todas las voces de izquierdas, todos los proyectos políticos de izquierdas, dentro de una concepción unitaria diversa ¿Para qué? La respuesta es compleja y subjetiva, porque es mi opinión personal fundamentada en mi experiencia personal y en mi particular análisis de la situación: evidentemente para ejercer el gobierno y cambiar la realidad en base a los presupuestos ideológicos de la izquierda en general. Yo creo que sólo desde un frente común de izquierdas se puede abordar la tarea de la transformación progresiva de una realidad que no nos satisface en una que recoja todas nuestras aspiraciones y que una acción política que sólo tenga en cuenta una o unas pocas de las sensibilidades de la izquierda será ineficaz y contraproducente para la izquierda, para el país y para la ciudadanía.
Dicho esto me falta redondear el análisis y proponer una manera de construir esta unión de la izquierda. Vamos pues a la faena: en primer lugar, y no es precisamente la primera vez que lo oigo, la unión de la derecha española y también de la valenciana en un único partido, el PP, parece ser la envidia de una parte de la izquierda porque ve en esta derecha el modelo de unión que quiere para la izquierda, pero no estoy nada de acuerdo. La unión del PP, lejos de ser ninguna “unión” es más bien una “fagocitación” y asimilación de las diversas sensibilidades de la derecha, desde el fascismo, pasando por el neoliberalismo de los conocidos como “neocons” y acabando en el liberalismo clásico (conservador y progresista) decimonónico, dentro de un proyecto uniformizado – y uniformizante – que destruye todo tipo de diversidad. No es ese el proyecto que quiero para la unión de la izquierda, de ninguna manera. La idea que tengo del proyecto unificador de la izquierda es la del rencuentro de las diferentes sensibilidades de la izquierda, representadas por sus correspondientes partidos políticos, en el seno de las Cortes – valencianas y españolas – mediante un compromiso programático fruto de un acuerdo político que respete y potencia la diferencia y la diversidad. La unión de la izquierda, desde mi punto de vista, es deseable y necesaria pero no ha de hacerse mediante un único partido y un único pensamiento, porque esta metodología ahoga la riqueza política que significa la conjunción de diversas miradas, de diferentes propuestas ideológicas, dentro de una coraza impenetrable que no deja crecer a nadie, sino que esta unión de la izquierda ha de llevarse a cabo mediante el acuerdo, el debate ideológico y político, el respeto a la diferencia y a la diversidad, dentro de un proyecto compartido y no impuesto que permita a todas las voces de la izquierda expresarse libre y autónomamente ¿Seremos capaces? Desgraciadamente yo no tengo la respuesta – si la tuviese otro gallo me cantaría – pero vosotros sí la tenéis, está en vuestras manos y sois los indiscutibles protagonistas, todos y cada uno de vosotros y vosotras.

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