Juan José Ibarretxe ha decidido ya con sus más próximos colaboradores no variar en absoluto su “hoja de ruta” independentista y convocar su consulta sobre la autodeterminación el próximo 25 de octubre.

En opinión del Lehendakari, que recientemente ha vuelto a recurrir a su probada capacidad para la plática, la prédica y la arenga, “los vascos seguiremos adelante aunque no logremos un pacto con Madrid porque no podemos parar”. En efecto, si algo ha quedado ya meridianamente claro a estas alturas es la hiperactividad extremista de Juan José Ibarretxe, que no puede contener sus ímpetus radicales y nacionalintegristas y que, por ello, vuelve a plantear con absoluta rotundidad su desafío a quienes carecen del mínimo sentido de Estado y a quienes, además, se encuentran absolutamente incapacitados ideológica y políticamente para defender una idea firme de la España democrática: los socialistas.

En este sentido, los nacionalistas vascos saben que su envenenada propuesta de diálogo para alcanzar “una convivencia enriquecedora entre Euskadi y España” es inasumible incluso para alguien tan éticamente inane e intelectualmente futil como José Luis Rodríguez Zapatero y, por ello, el PNV y sus socios de Gobierno ya calientan motores para recorrer el camino que finalizará en esa auténtica perversión política y social que será la propuesta consultiva planeada por el jefe del Ejecutivo vasco sobre “el derecho a decidir”. Tanto es así que, no se lo pierdan, Ezker Batua, que como todos ustedes saben es la franquicia vasca de esa contradicción ontológica que es Izquierda Unida, ya ha incluido en la ponencia política que ha elaborado esta misma semana cuál sería, en su opinión, la pregunta que debería realizarse en las urnas. Lean con atención lo que proponen Javier Madrazo y los suyos y, posteriormente, imagínense como podría ser la cuestión lanzada a los ciudadanos vascos por el Lehendakari: “¿Habilita usted al Parlamento vasco a negociar con las Cortes Generales el acuerdo que se adopte en dicho Parlamento sobre un nuevo marco jurídico de relaciones con el Estado español?. Ahí es nada.

Lo que decimos, el Lehendakari sabe que no tiene marcha atrás en su convocatoria de referéndum pero es que, además, tampoco desea que la haya. Fascinado por su propia palabrería y hechizado por la cuadrilla de sátrapas que le rodean, Juan José Ibarretxe no solamente se cree sus propios mantras autodeterminadores sino que, además, está convencido de que su receta política, elaborada con componentes exclusivamente nacionalistas para consumidores únicamente independentistas, es sinónimo de desarrollo y bienestar para todos los vascos. Y esta certeza es la que, fundamentalmente, convierte a Juan José Ibarretxe en alguien indigno, malsano y nocivo para los ciudadanos vascos demócratas y para las instituciones constitucionales españolas.

Si desean seguir hablando sobre este tema, no duden en acercarse al recién inaugurado Chat del País Vasco.

www.gonzalez-zorrilla.com