Libre Albedrío “Nosotros, los de la cultura”
Hace poco más de un año y medio que “Ellos, los de la cultura” ocupaban las calles, usurpaban impunemente los espacios y medios de comunicación públicos para hacer valer su discurso y se autoproclamaban elite, arrogándose el pastoreo de la grey.
“Ellos, los de la cultura” autoproclamados portavoces del pueblo, de “todo el pueblo español”, vomitaban contra el gobierno de España, legítimamente constituido y apoyado por la mayoría absoluta de los auténticos representantes del pueblo español, las consignas más falaces, ruines e hipócritas que se han oído durante la historia de nuestra Democracia.
Dos consignas, dos, fueron machacona, tenaz y maliciosamente utilizadas: “Nunca Mais” y “No a la Guerra”.
Dos consignas corrompidas en su origen. Su objetivo real no era evitar las catástrofes ecológicas ni acabar con las guerras en el mundo. Su objetivo era derribar un gobierno, como fuera, a costa de lo que fuera, y sirviéndose de cualquier acontecimiento susceptible de generar un “leif motif” de apariencia “progresista”.
Nunca Mais
El hundimiento del Prestige, con el posterior vertido de fuel oil que acabó embadurnando las costas gallegas, fue un accidente. La culpa de lo ocurrido y del desastre provocado por ese buque monocasco no es, en ningún caso, atribuible al gobierno de España. Hay muchas responsabilidades, concomitantes y subsidiarias, principalmente atribuibles a los armadores y compañías implicadas y, como en todo accidente, un factor azaroso imposible de prever.
No obstante, “Ellos, los de la Cultura”, al grito machacón de “Nunca Mais”, transmitieron el mensaje que reforzaba su discurso: Nunca más. Derribemos a este gobierno criminal que “hunde” los barcos, provoca catástrofes ecológicas, y está decidido a acabar con los recursos naturales y la belleza de las costas gallegas.
Había un mensaje subliminal en la consigna “Nunca mais” que ahora resulta evidente. Desde luego no era “Nunca más accidentes navales”, sino “Nunca más gobiernos del Partido Popular”. Así de simple.
No a la Guerra
La segunda Guerra del Golfo fue el motivo aducido para la constitución de la plataforma bajo cuyo nombre se legitimaron a sí mismos “Ellos, los de la Cultura”. No parecía un mal leif motif. Salvando la obviedad de que existe la guerra justa, ¿a quién no le gusta la paz? ¿Quién no se apuntaría a ese lema? Pero, la consigna. “No a la Guerra” no significaba en realidad “queremos la paz, erradiquemos las guerras del mundo, cuánto nos preocupan las personas que pueden morir en una guerra”. No, porque si así fuera “Ellos, los de la Cultura” habrían recordado que, a la sazón, había más de treinta guerras activas en el mundo. Guerras que estaban (y siguen) provocando decenas de miles de muertos y heridos. El auténtico mensaje era “no a José María Aznar”.
Estos lemas constituyen la quintaesencia de la falacia: falacia “ad auctoritatem” y falacia “ad populum”.
¿Por qué se suponía que el pueblo español estaba contra esa guerra? Porque lo decían “Ellos, los de la cultura”. Argumentum ad vericundiam. Autoridad indiscutible.
¿Por qué decían “Ellos, los de la cultura” que ésa era una guerra inmoral, ilegítima, injusta, etc.? Porque lo decía el pueblo. Lo decía “todo el mundo”. Argumentum ad populum. De manual.
¿Dónde están ahora “Ellos, los de la cultura”?
Ésa es la gran pregunta., retórica, por supuesto. Ya sabemos dónde están. O, al menos, sabemos dónde no están.
• No están clamando por las pérdidas que ha supuesto la catástrofe de Guadalajara, ni siquiera por las humanas.
• No están exigiendo responsabilidades a los Gobiernos central y autonómico por la desastrosa gestión del incendio y la desatención a las víctimas.
• No están reclamando públicamente un trato digno para la Asociación de Víctimas del Terrorismo.
• No están manifestándose en las calles por el abandono del antiguo Sahara español y sus habitantes, que ven cómo se acerca peligrosamente su más que previsible anexión a Marruecos.
• No están agitando las pancartas por los presos de conciencia en cárceles marroquíes, entre los que se encuentran varios saharahuis en huelga de hambre y suplicando la ayuda de España.
• No están convocando manifestaciones por lo vergonzante, por vejatorio e inhumano, del trato a los inmigrantes africanos, conducidos como ganado, atados con grilletes, como los esclavos de siglos presuntamente más oscuros, y abandonados a su suerte para morir de hambre o de sed.
Pero que no se preocupen. Ahora, conseguido ya su verdadero objetivo, el derribo del gobierno anterior para asegurarse su cuota de subvenciones, “Nosotros, los de la incultura” tomaremos su lugar y aprovecharemos cualquier plataforma a nuestro alcance, incluida ésta, para hacer oír nuestra voz, defendiendo todas esas causas que a ellos les dejan impertérritos.
Eso sí, sin “vociferar”, por si fuera perseguible de oficio. |