Quien crea, o le hayan hecho creer, que el lenguaje está libre de sesgo ideológico ya le informo yo que le han obligado a comulgar con ruedas de molino porque lo que le han dicho no es cierto. El lenguaje ni es inocente ni es neutral sino todo lo contrario. Piensen si no en el término “nacionalismo” y en las diferentes acepciones que tiene en función del contexto socio-político-cultural en el que se encaje su definición y su uso. Es obvio que el concepto “nacionalismo” no tiene el mismo análisis semiótico en España que en Gran Bretaña o en Turquía, por poner algún ejemplo, que hay muchos y variados. En España el término “nacionalista” se aplica a aquellas opciones políticas que reclaman derechos para los pueblos que viven en territorios de dimensión menor al del Estado internacionalmente reconocido; así son nacionalismos el catalán, vasco, gallego y valenciano, entre otros.
Resulta cuando menos curioso analizar el argumentario que esgrime el nacionalismo español (encubierto) para anatemizar al resto de nacionalismos, pero centraré mi atención – y quiero centrar también la de ustedes – en un planteamiento concreto que en mi opinión resume certeramente el maquiavelismo del sesgo ideológico. Arguye el nacionalismo español que el resto de nacionalismos del estado son insolidarios y contribuyen al desmembramiento del país. Dicen que los nacionalismos, que denominan “periféricos” – supongo que saben que “periférico” se define en comparación, luego la pregunta es clave ¿periférico a qué? Les dejo a ustedes la respuesta – son insolidarios porque reclaman derechos para sus “nacionales” que suponen desigualdades con el resto de “los españoles” en derechos y deberes, constituyendo privilegios intolerables en democracia; pero no dicen nada del hecho de que los partidos políticos nacionalistas españoles reclamen derechos y deberes sólo y exclusivamente para sus “nacionales” (los españoles), generando desigualdades intolerables en democracia con los “nacionales” pongamos por caso de Portugal, Francia, Italia, Andorra o Congo ¿Eso no es insolidaridad? ¿Eso no es nacionalismo? Dicen que los nacionalismos “periféricos” (sic.) contribuyen a la desmembración de España porque reclaman el “derecho a la autodeterminación”; pero no dicen que el derecho a la autodeterminación no implica la secesión sino la expresión de la voluntad de un pueblo, constituido en nación soberana, de integrarse en una dinámica política o de no hacerlo, en definitiva, del derecho de todos los pueblos a ejercer su soberanía y decidir libremente su futuro, y si se fijan, esos peligrosísimos nacionalismos hablan en general de decidir integrarse en un estado de carácter federal y no de independizarse sin más.
En definitiva, nacionalista se define como quien discrepa del nacionalismo español y plantea el debate del encaje de las nacionalidades que en la actualidad conforman el estado dentro de una estructura de carácter federal que reconozca el derecho a la soberanía de los pueblos ¿Quién es excluyente? ¿Quién es insolidario? ¿Quién establece desigualdades? ¿Quién niega derechos y libertades? Es cierto que llevado al absurdo el argumentario nacionalista termina siendo inviable porque daría carta de naturaleza a la comunidad de vecinos de la escalera B, pero también el argumentario internacionalista se queda en esperpéntico si le aplicamos la misma técnica. Yo creo que hemos de seguir apostando por una Europa de los pueblos, capaz de reconocer los derechos de pueblos y personas, así construiremos un mundo mejor, seguro.

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