El cartílago de Zapatero se esta ensanchando. Digo que ya sabemos que su discurso es hermafrodita. Alaba el diálogo como una suave peritonitis, pero, al darse vuelta y charlar con el amigo de la Cuatro, deja caer por debajo que le interesa que haya tensión. O sea, que la vieja mugre de la política aflore para sacar los miedos de la izquierda. Esos tan clásicos. Usted sabe, nos van a privatizar los servicios públicos, introducirán flexibilidad, etc.

El ayuno y la buena cintura del sentir, que la progresía está dispuesta a resolver lo que ella/ellos consideran los problemas del mundo. ¡Qué miseria! Desean un mundo que es como el corazón del regaliz: un palo seco y tieso de buenas intenciones.

¡Pero no, amigos! La máquina de los intereses les desmiente. ZP desea ganar, o su ministro gastarse 250 mil de los grandes para poder dormir con tranquilidad. Es un sacerdote ateo –me refiero a Bermejo-, que habla de Justicia y sólo quiere las pantuflas cálidas y marrones para estar en casa.

Es como una tarde de verano, el calor aprieta, pero está uno seguro de que por la noche podrá dormir en calzón y sin agobio.

¡Están tan convencidos de que van a ganar! Que hasta parece paranoico contar los votos. Pero dicen que hasta el esperma se está estropeando. No sea que llegue al triunfo por pocos votos y le estemos esperando frente a su sonrisa cándida y alevosa. ¿Nuevamente recurrirá a su amigo de la Cuatro?

Sí, para que le pregunte despacio y lento al lado del hogar. Al estilo kennediano, que es lo que le priva. Es un placer imaginar:
_¿Te presentarás de nuevo?
_¿Negociarás con ETA.

Su verbo grácil será capaz de recitar aquello de… “no existen expectativas de dialogar con Eta”. Es como decir que el helado de este próximo verano lo comeremos o no. Y nuestra lengua satinada recorrerá la bola de fresa o chocolate en una caricia entremezclada del deseo y la picardía.

Es así el lenguaje de nuestro héroe patrio. Se dirige a nosotros y nos niega. Y prepara la salsa del jugo bien hecho. Y, cuando algo aprieta, les mira de reojo a ellos. A los que tienen miedo. A la esfinge de la revolución, para que le voten… ¡sino vendrá la turba!
Tunda. De aceite y grano.


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El labio flojo está harto.
De tanta sentencia y esclavos.
Hazme un favor:
Mastica un chicle pegajoso y negro,
Porque vendrá una nube con promesas.