"Ninguna aldea ha llegado tan lejos a la hora de combinar estricto control político del Partido Comunista con una economía de mercado de enriquecimiento rápido y, en vista de los resultados, ha sido aclamada como el modelo que debe seguir la nación" (1).

La historia comenzó cuando un líder de 35 años de edad fue elegido secretario del PCCH de la localidad de Gongtian. En aquella época, “los aldeanos comían los cereales revendidos por el Estado, producían dependiendo de los precios y dependían de los subsidios. Un tercio de los aldeanos, hastiados de la pobreza, optó por abandonar su tierra natal. En medio de esa situación, Wu reunió a los miembros del partido y dijo: “¡Llamo a los verdaderos comunistas a luchar conmigo y transformar la fisonomía de la aldea Gongtian en tres años”! (2).

La épica del desarrollo está asociada a la iniciativa de este emprendedor precapitalista, que fue capaz de fundar la Compañía Agrícola y Comercial que hace de puente entre las familias campesinas y las empresas. En esta empresa, Wu posee el derecho de un 20% sobre las ganancias generadas (3).

¿Cuáles son las características principales de esta forma de socialismo?

Las propiedades de toda la comuna -negocios locales del ramo del textil y del acero- cotizan en la bolsa de valores y sus habitantes son accionistas. El crecimiento de sus empresas se distribuye de tres maneras, a saber: un salario anual de 1500 dólares, una bonificación de 10.000 dólares y dividendos de 25.000 dólares. Las condiciones de este fulgurante desarrollo descansan en unas condiciones que prohíben expresamente que:

Los recursos (el 80% de la bonificación y el 95 % de los dividendos anuales) no se pueden transformar en efectivo y debe ser reinvertido en la propia aldea. Si no puede ser transformado en liquidez, este autor se pregunta:

¿Existe un cortocircuito en el sistema? Quizá. Los medios obtenidos generan un ahorro o inducen a operaciones de intercambio en el mercado negro. Si el habitante se marcha, esta riqueza se disuelve como una fantasía. "Nuestros activos pertenecen a la comuna, no a los individuos", afirma Suan Hai Yan, miembro de gobierno de la aldea.

Otra dificultad detectada: mientras los activos no sean superados por el pasivo o deuda, la Comuna será operativa, luego este “mantra” gigante construido con el esfuerzo de todos deviene un caldo excelente para los tiburones al estilo de la era de los oligarcas de Putin en Rusia (6).

La representación política o el Mandarinismo local se articula a través de la dinastía Wu. El hijo de éste -de nombre Xi- domina el gobierno local después de que su padre le cediese su puesto. En la mayoría de las principales empresas, aparecen en su dirección otros hijos y nietos de la saga. La escala social se completa con 30.000 inmigrantes que no participan de la propiedad y beneficios anuales.
¿Es este un ejemplo que nos impide realizar conclusiones generales? Tal vez no.

La aldea más rica –de China- es una metáfora de la crisálida. Su capullo contiene todas las referencias del capitalismo dispuesto a desplegarse:

1-Una dirección de mandarines o familias locales que entrelaza los intereses entre el genio emprendedor y el Estado.
2-Una ideología de desarrollo capitalista al espíritu weberiano: el comunismo con raíces chinas, o, en palabras de Wu: "nuestro objetivo es que todo el mundo se haga rico."
3-Un mercado mundial a quien servir a bajo precio la producción excedente hasta que los salarios nacionales aumenten y generen un mercado interno estable.
4-Un estado despótico –socialista- que considera a sus ciudadanos bajo el dominio de sus intereses nacionalistas. La democracia y los derechos políticos no encajan con esta ideología del partido.

“Así que Xu, 79, y los otros oyeron inmediatamente la conmoción cuando docenas de coches y buses del gobierno entraron serpenteando en Huaxi a las 4:30 de la mañana del 10 de abril, con unos 3.000 agentes de policía y civiles a los que se había ordenado que destruyeran las tiendas. Para dar la voz de alarma en esta arenosa ciudad agrícola de que la policía estaba llegando, los vigilantes vecinos lanzaron cientos de cohetes de fuegos artificiales.

Para cuando amaneció, unos 20.000 campesinos de la media docena de aldeas que conforman el municipio de Huaxi habían respondido al llamado, dijeron participantes, y no estaban de ánimo de inclinarse ante las autoridades. Durante cuatro años se habían estado quejando de que la polución industrial estaba contaminando la tierra, atrofiando las cosechas y ensuciando el agua de su fértil valle rodeado de colinas forestadas a 193 kilómetros al sur de Hangzhou. Y ahora sus protestas -bloquear la entrada del parque industrial- estaban siendo acalladas por la fuerza”.

"En la guardería local, los niños -el 80% de los cuales son inmigrantes- aprenden otra cosa, una deliciosa canción que dice: "la tierra de Huaxi es la tierra del comunismo" (4).

 

(1)The Guardian/El Mundo. 16 de mayo de 2005
(2)El XVI Congreso Nacional del Partido Comunista de China, 2002. “Porque soy comunista”. La historia de Wu Zhiguang.
(3) En 1992, después de sufrir varios reveses, Wu Zhiguang estableció un taller de procesamiento de harina de trigo, con una capacidad de producción diaria de 20 toneladas, y la fábrica de soldadura eléctrica, y obtuvo un ingreso neto anual de 65.000 yuanes. En 1993, amplió el criadero, crío 1.000 ovejas de raza mejorada y estableció la fábrica de procesamiento de forraje. El ingreso neto total fue de 100.000 yuanes. En 1994, en cooperación con la Fábrica de Aceite de Baotou, transformó la misma en la filial de la Fábrica de Aceite de Baotou, con una capacidad de producción diaria de 20 toneladas. Hasta 2002, los activos fijos de las empresas administradas por la aldea se aproximan a 4 millones de yuanes, con un total de 3 millones de yuanes de ganancias.
(4)The Guardian/El Mundo. 16 de mayo de 2005
(5) El pueblo de Huaxi, en la jurisdicción de la ciudad de Jiangyin (provincia de Jiangsu, este de China) y considerado como núcleo rural más próspero de China, ha conseguido ya algo impensable para otros lugares, que cada familia tenga un automóvil propio, y ahora ha adquirido dos avionetas águila-100 para desarrollar su turismo. De acuerdo con el gerente general de la Agencia de Viajes de Huaxi, Wu Xieping, la localidad atendió en 2002 a un total de 1,2 millones de turistas de dentro y fuera del país. Para desarrollar en mayor grado el turismo, la localidad planea comprar un total de 10 avionetas. Se planea que los campesinos de la aldea aprendan a manejar los aparatos y en el futuro puedan tener aviones privados. http://spanish.peopledaily.com.cn/spanish/200301/16/sp20030116_60923.html
6)¿Cuál es la influencia política de los capitalistas?, ¿qué peso tienen los "poderes fuertes" en la nueva China? Bai Shazhou, que ha dirigido el centro de investigaciones de la Universidad de Estudios Políticos y Legales de China, divide el universo del neocapitalismo chino en tres categorías. En el primer lugar sitúa a los "capitalistas de poder", estrechos aliados de los vértices políticos, con los que se intercambian favores recíprocos. La alianza se ve facilitada por el hecho de que muchos familiares de políticos se han lanzado a los negocios, aprovechándose de sus guanxi (los parientes bien situados). Desde que el antiguo líder Yang Zemín abrió oficialmente a los propietarios las inscripciones en el Partido Comunista, el 30% de los empresarios se ha sacado el carné: es un porcentaje muy alto de adhesión al partido entre la población media (sólo el 5% de los chinos tiene carné del Partido Comunista). Los dividendos para esta categoría de nuevos ricos ligados a la política han llegado pronto, y de forma generosa. El 25% de los capitalistas tiene cargos públicos y el 17% ha sido elegido para el Congreso. No asombra el resultado entre los 600 empresarios privados más importantes: una enorme mayoría de consensos respecto al monopolio de poder del partido único.
Una segunda categoría es la que Bai Shazhou define como "sordomudos": son aquellos como Ma Yun, el fundador de Alibaba, y forman probablemente la mayoría. Intentan pasar inadvertidos, prefieren seguir caminos que no se crucen con los de la nomenclatura política. "Es raro", dice el estudioso, "oírles criticar las políticas del gobierno o denunciar la corrupción, aunque seguramente tendrían quejas que expresar". Ellos recuerdan el antiguo proverbio chino: "Un hombre rico teme la fama igual que el cerdo teme su propia grasa". Ma Yun sabe que la gran riqueza en la China posmaoísta es demasiado reciente, a veces tiene orígenes sospechosos, y, por tanto, le falta esa legitimidad social que tiene EE.UU.
Por último, está la tercera categoría, a la que Bai Shazhou define como los "desafiantes". Es una pequeña, pero interesante minoría de capitalistas rebeldes que se atreven a poner en duda el sistema. Algunos de ellos recuerdan haber sido jóvenes y haber estado en la plaza de Tiananmen en 1989. Otros son fieles a sus orígenes proletarios; entre éstos, el más famoso es Sun Dawu, el ex agricultor que fundó una gran empresa de alimentación en la provincia de Hubei. El economista Hu Xingdou lo ha definido como "la conciencia del capitalismo chino". Sun Dawu se atrevió a denunciar a los jefes del partido que lo extorsionaban. Llegó incluso a dar una conferencia en la Universidad de Beijing, en marzo de 2003, en la que pidió al gobierno que los campesinos "sean tratados como ciudadanos". Fue encarcelado, pero su determinación venció: el presidente Hu Jinato intervino para que fuera puesto en libertad. http://www.latercera.cl/medio/articulo/0,0,38039290_101111578_123350569_2,00.html


Links:
http://www.npr.org/templates/story/story.php?storyId=5406900
http://www.huaxitex.com/template/en.htm
http://www.catalunyaeuropa.com/dossiers/energia/Polext.pdf