Ayer, en Zaragoza, el Partido Popular llevó a cabo una jornada municipal enla que se expresaron las razones que impulsarán las políticas de vanguardiapara la sociedad española. Cinco ideas, cinco propuestas que configuran un esperanzador modelo de ciudad con el que los populares queremos hacer de la España del tercer milenio el espacio de la innovación y el bienestar.

Ciudades abiertas, creativas, habitables y cosmopolitas son esenciales parapoder entrar en el siglo XXI con firmeza. Pero no sólo eso, también es necesario un modelo de "ciudad digital", al que me voy a referir en este artículo como responsable del área de nuevas tecnologías en el PP de Zaragoza.

La comunicación es un valor esencial en la sociedad de hoy, pero lo será aúnmás del mañana. Este concepto ha enriquecido a la humanidad estableciendo civilizaciones vivas, participativas y abiertas al conocimiento.

Una ciudad digital es la que hace que sus ciudadanos se encuentren más seguros, con una asistencia social y una seguridad pública más inmediata y eficaz. También es una ciudad más económica, capaz de vender sus recursos en el mundo, atrayendo inversiones y evitando, de esta manera, que la juventud tenga que emigrar mediante el crecimiento del empleo. En definitiva, un modelo de ciudad que cree en sus ciudadanos, mediante la democratización de la información y el pluralismo participativo.

Un modelo que apuesta por eliminar la denominada "brecha digital", potenciando el software libre o facilitando el acceso a internet a través de sistemas wifi, cuyo ejemplo a seguir es el proyecto tecnológico de San Francisco.

Como diría Domingo Buesa, Presidente provincial del Partido Popular y Portavoz en el Ayuntamiento de Zaragoza, e impulsor de estas propuestas, ésta es la manera de "construir un mundo mejor en el que sea posible la palabra surcando velozmente los continentes, aunando voluntades. Y esto puede ser el nuevo renacimiento de la civilización".

Mientras tanto, el actual Gobierno español "progresista" rivaliza con esta política vanguardista, que pretende reformar la Ley de Propiedad Intelectual mediante un canon que perjudicará a la competitividad de la industria española, ya que no se prevé aplicar en el resto de países de la Unión Europea, que supondrá un encarecimiento de los productos y que se sustenta en una filosofía equivocada para proteger los derechos de autor, contradiciendo, además, las políticas de subvenciones para la adquisición de ordenadores. Es decir, en lugar de facilitar el acceso a la sociedad del conocimiento, crea herramientas legales que únicamente servirán como barrera a los ciudadanos.

Qué curiosa es la lengua castellana cuando dos supuestos sinónimos -vanguardia y progreso- pueden llegar a convertirse en conceptos tan distintos.




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