Hace unos días me encontré con un buen hombre, además de hombre bueno, maestro de escuela jubilado, octogenario.

Cientos de personas, muchos de los cuales ya peinan canas, de toda condición social, pasaron por su orientación pedagógica.

Un ejemplar, D. Tomás, de esos de cuya estirpe quedan pocos. Si bien escasamente tienen responsabilidad los docentes de hoy con el desastre educativo actual. Más bien son el desmadre de la LOGSE y sus derivados comprehensivos los causantes, además de la multiplicación por diecisiete de los sistemas -¿sistemillas?- educativos. En el Reino Unido han sabido corregir los errores que hemos torpemente emulado, pero aquí... ni con aceite hirviendo.

Pues bien, y yendo al grano: la persona a la que me refiero me pasó unas fotocopias de legajos localizados en Larrea (Álava), datados en 1587 y en 1646; es decir, antes de Franco, referidos a una ermita cuya advocación iba dirigida a “Nuestra Señora de España”.

Don Tomás me guiñó el ojo con complicidad y me dijo: ¬¬ ¬ léelos y tu sabrás qué puedes hacer con ellos.

Y aquí me encuentran ustedes interpretando las órdenes de don Tomás, ya que a mis cincuenta y siete tacos, me infunde mucho respeto lo que me diga persona con tanta autoridad como la que tenía un maestro de entonces; no como en estos tiempos que son zarandeados como si fueran muñecos de feria, ya que los niños sólo tienen derechos y los padres son tan solícitos a los dictados de sus pupilos que cualquier corrección, por pedagógica que sea, es digna de denuncia ante la instancia que más y mejor sancione al acobardado docente.

Supongo que el anciano maestro pretendía llamar mi atención sobre la denominación de la citada Virgen que daba su nombre a la ermita, pues los documentos se refieren a testamentos a favor de la ermita y cosas por el estilo, lo que no es cuestión de reproducirles en este artículo. Así que me dispongo a sacarle punta al tema.

¿Qué pinta una ermita llamada “Nuestra señora de España” en la provincia donde reside nada menos que la capital de Euskadi –perdón, Euskal Herria-?

Es verdad... ¿cómo es posible que, siguiendo la doctrina de los nacionalistas que de esto deben saber mucho, haya una ermita cuya advocación vaya dedicada a nada menos que una Virgen de España? Algo no casa, ¿verdad?.

El caso es que con mis escasas dotes de epigrafista, y mal leyendo en ese castellano antiguo tan característicamente barroco, de lo que no cabe ninguna duda es que pone España. ¿Será que en el siglo XVI invadieron los maquetos españoles el solar de los vascos? ¿O será más bien que era la Vasconia, tan bien instalada en la corte de los Austrias, la que vindicaba la españolidad de su territorio por ser la “abuela” de España, tal como lo predica Sánchez Albornoz, que de eso sabía un montón?

Dejo a ustedes que diluciden sobre la respuesta más adecuada.