MUJERES DEL SIGLO XXI Gato por liebre: El código da Vinci
Ante todo, debo reconocer que no tenia intención de malgastar mi tiempo redactando un artículo sobre la novela-ficción El Código da Vinci. ¿Por qué? Ya lo dice el sabio refranero español: “No hay mejor desprecio que no hacer aprecio”.Vamos, que cuánto más se hable del libro de Dan Brown y de la película, más publicidad gratuita obtendrá.
Pero, el viernes pasado, al reservar entradas en el cine, la telefonista me mosqueó. Curiosamente, estaba empeñada en que reservara entradas anticipadas para el estreno de El Código da Vinci. Ante la reiterada insistencia de la joven a mi rechazo, pensé: ¿Tendrá algún tipo de comisión por entrada vendida? No me extrañaria. La campaña de promoción de Sony Columbia es de lo mejor que hay actualmente en el mundo publicitario. Incluso, me he llegado a plantear si el mail que recorre la red, aconsejando a los católicos un boicot a la película, forma parte de la autopromoción de la misma.
El Código da Vinci es un best-seller que ha batido todos lo records gracias al marketing y a una gran inversión económica de la editorial. Los datos no engañan. Se han editado 36 millones de copias, se ha traducido a 44 idiomas y Dan Brown se ha embolsado 250 millones de dólares. Dentro de pocos días se estrena la película con una inversión promocional de 100 millones de dólares y sus promotores esperan recaudar un total de 450 millones de dólares. Según una portada de la revista estadounidense «Newsweek», el gran evento de 2006 será la millonaria producción cinematográfica «El Código da Vinci».
Muchos nos preguntamos, por qué un “culebrón” con escaso valor literario, teológicamente ridículo y lleno de errores geográficos, culturales y de la historia real del Cristianismo puede llegar a recaudar cifras tan escandalosas.
Es muy sencillo: la operación comercial está basada en una adecuada y actual polémica religiosa. En esto se basa el best-seller de Dan Brown. Inventarse hechos, desfigurar datos, mezclar acción y misterio como anzuelo, con el único objetivo de manipular el mensaje de Cristo y sustituirlo por unos renacientes mitos paganos. El autor nos propone un rechazo a la autoridad de la Iglesia Católica, una Iglesia malvada, antifeminista y represiva, y al Opus Dei como una asociación secreta y malévola.
Es una pena que después de 2000 años todavía esté vigente la frase que pronunció Juan el Bautista: “En medio de vosotros está uno que vosotros no conocéis”. La persona de Cristo no se conoce, porque resulta más cómodo dejarse engañar por libros como El Código da Vinci para no conocer la verdad, para buscar excusas que transformen la realidad de una doctrina exigente como es la de la Iglesia Católica.
Así lo afirman Mark Shea y Edgard Sri, autores de “El engaño Da Vinci”: "Con su pretensión sensacionalista de descubrir la verdadera historia del cristianismo, está deformando a millones de personas en todo el mundo mediante sus afirmaciones fraudulentas y su reinvención de la historia.”
¿Se imaginan ustedes qué ocurriría en el mundo si el protagonista de esta película fuera Mahoma? No quiero ni pensarlo. Pero los cristianos no actuamos de forma tan radical y aprovechamos el boom de la película para dar a conocer a Cristo y su Evangelio. Vamos, como dice M.Carrogio, portavoz del Opus Dei, “vamos a convertir limón en limonada”.
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