El fuet diferencial La novia del bombero
Josep comenzó a fijarse en una compañera de trabajo. La llamaba Isabel-2 para diferenciarla de otra Isabel, compañera de un amigo común. Josep era así.
- Se trata de un flirt. Una aventura esporádica. Un amor de verano. Un affaire. Un encuentro ocasional. Isabel-2 pasará por mi vida sin dejar huella. Isabel-1 representa la amistad más sincera e Isabel-2 la pasión pasajera de citas clandestinas y furtivas. La amante amiga, vamos.
- ¿Y si te pregunto por tu abuela Isabel que debo decir?
- Será a partir de ahora Isabel-3. Todo es cuestión de ir añadiendo guarismos.
Como a pesar de tantas aclaraciones Josep siguió hablándome de ella quise saber algunos datos más de aquella misteriosa mujer, porque sospechaba que Isabel-2 daría mucho que hablar.
- Háblame algo más de ella.
- Isabel-2 es divorciada de un instalador de calentadores. Parece ser que el técnico en el gas natural sufría de impotencia aguda. Las calorías las derrochaba en su ámbito laboral y llegaba a su casa hecho un témpano de hielo. Era traspasar el dintel de la puerta y entrarle al hombre los tiritones de la muerte. Con decirte que ni con un edredón doble se valía.
- ¿Actualmente está sin pareja?
- Es medio novia de un bombero. Lo conoció un día en que su gato se subió a la copa de un árbol y tuvo que pedir ayuda al cuerpo de bomberos. Según ella le subyugó el casco y el uniforme. Dice que lo llevaba con tal donaire que parecía de la guardia mora de Franco. Tal frenesí le cogió que es oír una sirena y se pone a temblar de la emoción.
- ¿Entonces qué pintas tú en este asunto?
- Tengo la intuición de que el bombero no apaga el fuego que arde en las mismas entrañas de Isabel-2. Ella es un volcán en erupción y él es un quiero y no puedo.
- ¿Tienes datos fiables?
- Creo- me dijo Josep bajando la voz- que sufre el mal del siglo, eyaculación precoz .La eyaculación precoz se extiende por el mundo civilizado como una pandemia sin solución. Hay quien sostiene que es como consecuencia del producto congelado, los platos preparados y toda la gama de bollería. El caso es que el bombero se conoce que de tanto apagar incendios, cuando tiene que dar la cara, todo queda en fuegos de artificio. Fuegos fatuos, me ha dicho Isabel-2. Por cierto, ¿qué son los fuegos fatuos?
- Los fuegos fatuos son aquellas luces tenues que se pueden ver en ciénagas y pantanos. Algunos dicen que los han visto en cementerios.
- Excelente aclaración porque sospecho que la relación con el bombero está muerta.
- ¿Lo ha confesado la misma interesada?
- No, Isabel-2 es muy discreta pero me base en un estudio de campo que he realizado en el mismo almacén. Responde a mis estímulos con un cierto brillo libidinosos en sus ojos.
- ¿Qué tiene esa extraña mujer que siempre se enamora de hombres con problemas de urológicos?
- Las mujeres son un pozo insondable de sorpresas. Dalila, Salomé, Grata Garbo. A Isabel-2 la persigue un mal fario. Antes del bombero conoció a un comercial con disfunción eréctil. Hasta se acercó de urgencia a casa de Manolito el de la pluma que vio que el mal ya estaba muy enquistado. La madre viendo su agobio dejó los avíos del santo y lo hizo pasar.
- Pues si Manolito el de la pluma ha tirado la toalla es que la cosa no tiene arreglo. Debe tener la epidemia extendida.
- Al parecer el vidente estuvo una hora ensimismado en sus partes y le dio agua del grifo con tal de contentarlo. El efecto placebo que se llama. Y eso que la madre hasta despegó la sagrada pluma para hacerle un rozamiento con ella. Hizo un último intento y se la puso entre sus partes nobles como si fuera un termómetro.
- ¿Está al tanto tu negra de estos devaneos?
- Lo de mi negra ya es historia. Fue un sarampión que tuve que pasar. Ahora estamos instalados en Isabel-2.
- ¿Has perdido definitivamente el apego por el cabal culo caribeño?
- He sufrido una evolución. El de Isabel-2 pese a ser oriundo tiene empaque. Se conoce que la alimentación a base de productos de la casa Tarradellas le ha dado enjundia. Es respingón y no tiene la decadencia del culo sureño. Por el Andalús las mujeres adolecen de una cierta decadencia. Un decaimiento tirando a moruno. La morería tiene el trasero un tanto melancólico. Esto no quita que los recuerdos del trasero caribeño sigan anidados en lo más profundo de mí ser.
- ¿No quedamos en que el culo de su señora era como la fruta del árbol prohibido?- intervino nuestro amigo el camarero- Yo que me había creído que era usted premio Príncipe de Asturias por su sapiencia en ese arte. Pero no saque pecho porque, como usted dice, el hombre que olvida su historia, está obligado a repetirla.
Pasado un cierto tiempo Josep invitó a su compañera de trabajo a una visita a su piso. Unos días antes me pidió prestado el Ulises de Joyce para dejarlo distraídamente en una mesa.
- Es para enseñar. He estado tentado de pedirte al dichoso Pedro Páramo de Juan Rulfo del que tanto me hablabas hace años.
Pensé que el sainete Mal de amores de los Quintero cuadraría mejor pero le traje la novela de Joyce. Junto al libro colocó un extintor de incendios que se trajo de su trabajo y un manual de instrucciones. Josep revisó la maquinaria camuflada en el falso techo y cambió las emisoras de tal forma que en el comedor sonaba Catalunya Radio y el en dormitorio sustituyó el transistor por una aparato reproductor de casetes.
A continuación le dio la vuelta al cuadro de Marysleyssis y en lugar del careto de la cubana estrenó una fantástica vista del Cadí. En el otro en el que aparecían ambos el día de autos, es decir, el día de la boda, puso Josep una foto de una exposición de setas. Josep, en situaciones delicadas, solía recurrir al níscalo.
- El rovelló, cuando la desesperación te atenaza, obra milagros- solía decir.
Tomaron café en la terraza y la tarde iba transcurriendo al parecer la mar de plácida. Isabel-2 era una mujer con cierta clase y hasta agradeció con una sonrisa amable las galletas un tanto pasadas que Josep le ofreció.
- Eres muy amable Josep-le decía royendo las galletas caducadas.
- Come, come, mujer. Que fuera de la casa Tarradellas también hay futuro. Y mira que yo tiro para casa. Hasta llevo el burro tatuado en el coche.
Cuando habían pasado dos horas más o menos comenzaron los incidentes. Josep desapareció unos instantes del comedor. Isabel-2 se había quedado en ropa interior pensando que Josep la iba llevar a la misteriosa sala de máquinas a ritmo de la Habanera la bella Lola.
Repentinamente, una alarma de coche de bomberos atronó el piso. Isabel-2 se puso en pie alarmada y en ese instante apareció Josep vestido de bombero. Había teñido el mono de trabajo de color rojo y se había colocado un casco de trabajo en la cabeza en el que había pintado a mano Parque de Bomberos. En una mano llevaba la manguera que utilizaba en la terraza para regar sus geranios y en la otra un hacha. Y por supuesto calzaba sus entrañables espardeñas.
- ¿Qué broma es esta?- le preguntó Isabel-2 nerviosa- ¿no serás un sádico como el estrangulador de Boston?
- No te asustes cariño, es sólo para crear ambiente. Como sé que te excita el cuerpo de bomberos. ¿Pasamos a la sala de máquinas?- le dijo Josep soltándole un chorro de agua en la cara con la manguera.
- Me estás arruinando el peinado de Llongueras.
- Que no mi amor. Se trata de los prolegómenos de los que tanto hablan los sexólogos- contestó Josep rociándola de arriba abajo- si quieres sacó el riego por aspersión que tengo en la terraza. Por agua que no quede.
Josep agarró el extintor y una capa de espuma cubrió enteramente el cuerpo de Isabel-2.
Como ya había sucedido hacía muchos años, el perro de Josep volvió a lanzar unos aullidos estremecedores y la madre oyendo la sirena se presentó en el piso como hiciera antaño. Al entrar se quedó estupefacta. Isabel-2 con todo el pelo empapado y la espuma como segunda piel, trataba de cubrirse el pecho con ambas manos mientras su hijo daba saltos como un poseso haciendo amagos con el hacha e inundando el piso. La sirena cada vez sonaba más fuerte.
- ¡Fuego, fuego!- comenzó a gritar la madre espantada- Dios mío, esa figura parece enteramente el Yeti.
- De fuego nada- respondió Isabel-2- su hijo que ha sufrido un ataque de enajenación mental transitoria.
El perro se lanzó sobre la manguera y en unos segundos le había arrancado un trozo con el que huyó entre sus colmillos.
Los vecinos salían a los pasillos aterrados.
- ¡Sálvese quien pueda! Esto es peor que el hundimiento del Carmel. A ver ahora como le mete mano a este desastre el tripartit de mis entretelas. Me temo un apagón informativo por lo que va a ser menester apoyar el término nación para que nos recojan al menos en un polideportivo.
- ¡Las mujeres y los niños primero! Que no cunda el pánico porque esta catástrofe me trae a la memoria las escenas del Titanic. Es preciso que echemos mano a la flema británica y al seny patrio.
- Falsa alarma, falsa alarma- los intentaba tranquilizar Josep en el descansillo blandiendo el hacha y con la manguera hecha trizas. Todo ha sido una confusión producto de la calentura primaveral que me ha disparado las hormonas. Les confieso que tenía las hormonas en su sitio pero en cuanto ha llegado mayo han saltado por los aires y nada más ver a Isabel-2 he perdido el oremus. Me viene de familia. Tengo un tiet que cuando tiene una fuga de hormonas se echa al monte y se convierte en un viejo rijoso de lo que le entra por el cuerpo.
- Cálmense vecinos- atinó a decir una señora- Si el señor bombero dice que todo está bajo control no es preciso que pongamos pies en polvorosa.
- ¿Cuándo se ha visto un bombero ataviado con espardeñas. Debe ser el famoso bombero torero y con las hormonas echando chispas.
- En este bloque no se gana para sustos con el dichoso vecino. Un día son los gases y otro el fuego. Y por si fuera poco, habrá que hacer una derrama para cubrir los gastos extraordinarios de las hormonas. Se impone urgentemente hacerse un seguro de accidentes que nos ponga a cubierto de sus vaivenes metabolísticos.
Isabel-2 no esperó ni a vestirse. Salió a la calle en ropa interior perseguida por el perro.
-¿Quien es esa meretriz? - preguntó un vecino muerto de risa- Por Dios, si parece enteramente Belle de Jour. Lástima de peinado lo mal que le ha quedado con el chorréon que le has propinado.
- Es una historia muy larga. La quería salvar, nunca mejor dicho, de la quema porque tiene un novio bombero pero que tiene algunas limitaciones sexuales. A veces se atranca y la pareja está al borde de la ruptura. Aquí ha coincidido el hambre con las ganas de comer. La señora doña Isabel-2 anda sedienta de amor y mis hormonas fuera de control. Lo que a unos nos sobra a otros les falta. Dice mi abuela Isabel-3 que me viene de niño. Un mal de ojo que me echaron.
- Métete las espardeñas medio chamuscadas en el culo-le gritó la comunidad de vecinos a coro- y recógete las dichosas hormonas porque si cada uno las deja a su libre albedrío esto un desbarajuste.
- Y si puede ser, la manguera también- apostilló el presidente de la escalera- y que conste en el acta de la próxima reunión de escalera.
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