MUJERES DEL SIGLO XXI Amo a Laura...
Según profesionales de la publicidad, todo apunta a señalar a Órbital BBDO como la responsable de la nueva campaña de MTV: NO MIRES MTV. Y, a Guille Milkyway, compositor y productor de La casa azul, como el encargado de la banda sonora del spot, “Amo a Laura, pero esperaré al matrimonio”.
No hay que ser una experta en marketing para saber que el objetivo principal de las campañas publicitarias es dar a conocer un producto captando la atención del cliente, con el objetivo de informar o de influir en su compra. O, como diría el famoso publicista Luis Bassat: “Ofrecer el producto oportuno, en el momento oportuno, al cliente oportuno, con el argumento oportuno”. ¿Y qué mejor que esta temporada irreverente hacia todo lo católico para lanzar una crítica llena de ironía contra su doctrina y sus principios, ofreciendo un producto rebelde y trasgresor a unos jóvenes hastiados y sin valores?
Pues, señores míos, esta vez, ¡se han pasado tres pueblos!
Resulta que hacen circular por la red un grupo musical inexistente, los Happiness y su canción “Amo a Laura, pero esperaré hasta el matrimonio” (htpp://www.NoMiresMTV.com  , por medio de una asociación ficticia bautizada como NUEVO RENACER: POR UNA JUVENTUD SIN MÁCULA, que irremediablemente se convierte en el blanco de las burlas anticatólicas.
Muy a mi pesar, debo reconocer que Órbital BBDO ha logrado su gran objetivo: que se hable de su cliente, la MTV. Porque, señores, media blogosfera no habla ya de otra cosa. La canción ha causado furor. Miles de jóvenes – o no tan jóvenes- ya han descargado la canción y la tararean por los pasillos de los colegios y la universidad. Incluso, hasta en los Informativos de Lorenzo Milá o, en el programa de Canal Cuatro de Boris y Ana Siñeriz, hemos podido ver el videoclip.
De manera que -y, esto es lo peor- la susodicha canción, tiene números para ser candidata a canción del verano.
¡Ya está bien! ¡No aguanto más!
Estoy harta de que ridiculicen la castidad y, de que se rían de los valores cristianos, con frases irónicas como “amo a Laura pero esperaré hasta el matrimonio”, “hagamos juntos este crucigrama / aplacemos lo otro hasta mañana”, “quisiera besarte sin ensuciarte” o “no voy a arrancar esa flor / quien la destruya no seré yo”.
Miren ustedes, les voy a contar una intimidad. Yo decidí llegar virgen al matrimonio. Fue una decisión personal -muy pensada- basada en el verdadero amor, el conocimiento mutuo, la amistad, el respeto,... como base de un matrimonio único, fuerte y duradero. Una apuesta- mi apuesta- por el éxito. Y tengo que reconocer, con 21 años de matrimonio feliz sobre la espalda, que no me equivoqué.
No voy a negar – sería ridículo- que el esfuerzo diario de mi elección fue duro y, que muchas veces quise renunciar. Ahora bien, no me he arrepentido ni un solo día de llevar mi decisión hasta el final, hasta el día que me casé.
Y, a pesar de lo que muchos piensen, ironicen y, se ceben en sus burlas, dirigidas a personas como yo, no soy un ser deforme, con tres ojos, y cuatro brazos,… Soy una persona normal, una apasionada de la vida, que tomé una decisión según mi visión de la sexualidad y de la vida, y merezco un respecto por ello.
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