Acción y contemplación Sobre Cine y Política
Los últimos veinticinco años se han caracterizado por la derrota intelectual y material de la izquierda y por un éxito espectacular de las ideas liberales. Ante la vasta evidencia de los éxitos económicos del capitalismo (que alcanzan su máxima expresión en el desarrollo de China y la India, y la creación de un nuevo eje de prosperidad en el Pacifico), la izquierda ha abandonado los ideales de la razón ilustrada y la representación de las amplias clases medias, para abrazar el nihilismo y la defensa de los intereses gremiales y tribales.
En el campo del debate racional la izquierda ha desaparecido, sustituida por todas las variedades de polilogismo (desde la “economía alternativa” al ecologismo genocida, pasando por el racismo lingüístico o la contracultura postmoderna). Pero desgraciadamente, su derrota intelectual no se ha filtrado todavía al campo de la creación estética, y los “ingenieros de almas” (como llamaba Stalin a los artistas) siguen militando en el campo de una ideología quebrada, que junto con la barbarie pre-moderna, conspira contra la Civilización, precisamente en su mejor hora.
En los últimos meses he ido al cine con cierta frecuencia, y lo cierto es que hemos podido disfrutar de una serie de películas sumamente interesantes, y con un alto contenido político: “Munich”, “Syriana”, “El Jaridinero Fiel” y “V de Vendetta” han demostrado que en el cine como en la literatura, las buenas ideas se convierten en buenos productos. Tanto en “Munich” como en ”El Jardinero Fiel”, además hemos disfrutado de maravillosas interpretaciones y de una extraordinaria belleza visual (incluyendo a dos preciosas actrices de morbosa elegancia: Rachel Weisz y Ayelet Zorer )
Pero del mismo modo que admiro a la literatura de Karl Marx y el cine de Leni Riefenstahl desde el mas absoluto rechazo político, debo reconocer que todas las películas anteriormente citadas (salvo Munich, que aun siendo un tanto inconveniente, es también sincera y equilibrada) son propagandísticas y manipuladoras.
El ejemplo más extremo es “V de Vendetta”: Los hermanos Wachovsky, además de una historia muy bien contada y espectacular, nos ofrecen, de una forma implícita y tramposa, una cosmovisión paranoica, en la cual los atentados terroristas son provocados por el Estado para recortar nuestras libertades civiles, y en el cual Inglaterra es gobernada por un régimen fascista, que prohibe el Coran, y persigue a los homosexuales, cuando todos sabemos que el único fascismo homófobo que podría llegar a gobernar Inglaterra es el que se basa, precisamente, en el Coran.
“Syriana” pretende convencernos de que la política americana en Oriente Medio esta dirigida a garantizarse los suministros petrolíferos que necesita su voraz consumismo, cuando es un hecho económicamente bien conocido que mientras existan los mercados internacionales de petróleo, lo que decide el acceso al combustible es la productividad marginal de la economía.
“El Jardinero Fiel” nos ofrece una historia sobre experimentación farmaceútica con cobayas humanas en África, que es perfectamente plausible como caso excepcional, y absolutamente increíble como práctica generalizada.
Individualmente, ninguna de estas películas es especialmente preocupante: el cine es espectáculo y ficción, y con sus defectos, todas ellas cuentan historias legítimas, aunque sesgadas. Pero al ir todas en la misma dirección, asistimos a una erosión de la confianza en los Gobiernos democráticos, precisamente en medio de una guerra contra el fascismo islamista: viendo el nivel de coordinación en esta campaña paranoica, no me sorprendería que el dinero saudí anduviera cerca. También asistimos a una oleada de odio anti-empresarial en el momento histórico en que el capitalismo esta avanzando el bienestar de las masas a mayor velocidad.
Ninguna de las películas anteriores ha tenido una replica adecuada: ningún documental independiente nos ha narrado con realismo (con sus pros y sus contras) la formidable historia del capitalismo Asiático en los últimos treinta años; nadie se atreve a contar la lucha épica de Israel por su supervivencia, ni la dinámica despreciable de las cleptocracias Africanas que son la verdadera barrera contra el desarrollo. Nadie ha filmado una historia de la ONU, incluyendo todos los cadáveres que cimientan esa venerable asamblea de Tiranos.
El neoliberalismo (incluyendo ciertas ideas tecnócratas e incluso socialistas) lleva treinta años de éxitos intelectuales y de formidables confirmaciones empíricas. No obstante, si bien la batalla de las ideas y de los hechos la tenemos más que ganada, en la batalla de los sentimientos y de las imágenes estamos fracasando.
Para afrontar la lucha contra el nihilismo y el islamo-fascismo, no basta que sepamos demostrar Teoremas; los científicos sociales debemos aprender a convencer a aquellos que convencen al público. O resignarnos a contemplar, desde nuestras torres de marfil, la victoria de la tiranía y la barbarie.
http://kantor-blog.blogspot.com/
|