Si echamos una mirada hacia atrás para recordar los hechos acaecidos entre los días 11 y 14 de marzo de 2004 bien podemos decir que fueron, aquellas 72 horas de aquel mes electoral, un ejemplo, claro, de lo que no habría que hacer nunca ni siquiera imaginar.
Sabemos lo mucho que se mintió en aquellos 3 días. Pero no se trata de las imputaciones hechas por la izquierda (el PSOE y sus medios de comunicación afines) al Ejecutivo de Aznar, al mismo Presidente, a Ángel Acebes y a todo el que se pusiera a su lado entonces. No. Eso supone no entender, precisamente, nada de nada de lo que pasó.
Al contrario o, para ser más exacto, junto a aquellas mentiras van, iban, unidos unos nombres bastante identificables con nombres, apellidos y siglas. José Luis Rodríguez Zapatero llamando a los medios de comunicación para decir que habían sido algunos suicidas islamistas los causantes de los atentados, la cadena SER propagando la misma mentira (y es mentira porque se demostró que era mentira) diciendo que, al menos tres fuentes policiales les habían confirmado eso, diciendo lo de los pares de calzoncillos y lo de piel rasurada, la incitación a rodear las sedes del Partido Popular (otra victima de los atentados), el “pásalo” para acudir a tal cita incívica y seguramente delictiva, la violación de la jornada de reflexión por el sin par Rubalcaba, etc, etc, etc.
Y todo eso, que era tan burdo y falso (de pies a cabeza) como, por cierto, ha demostrado, también, la sentencia que tanto alaban ahora, sustentó un cambio electoral, un cambio de gobierno, un cambio de rumbo de España en política internacional, un vender la patria a los nacionalismos, un ser nada, una mediocridad propia de Rodríguez y sus cuates.
Pero, lo peor, no es lo que entonces pasó sino, además, lo que ahora, casi ya, puede volver a pasar.
Yo soy de las personas que piensan (y si no lo piensa nadie más pues yo mismo lo digo) que al partido socialista obrero español (cuatro mentiras en cuatro palabras) le hubiera gustado que la sentencia sobre el 11M se hubiera hecho pública no ahora sino, si eso fuera posible, la misma semana de las próximas elecciones generales de 2008. Entonces, habrían tenido, como suele decirse, mucha faena adelantada para volver a repetir la manipulación de 2004.
Es de imaginar el nivel de manipulación al que se habría llegado en ese momento. Aumentados, en número (que no en calidad) los medios de comunicación que favorecen, o están a favor, del PSOE, y con la sentencia en la mano, me río yo de los vídeos que surjan ahora entorno a la tan citada sentencia de Bermúdez y colegas. Seguramente lo de ahora habría quedado en un juego de niños malos y tontos que es lo que se está produciendo en este momento.
Porque ya sabemos el espíritu que difundieron en aquellos días de marzo de 2004. No era, precisamente, un clima de concordia ni de ayuda al Ejecutivo que había sufrido, pues de él eran las competencias para haber, al menos, evitado los atentados; no era, precisamente, una situación que favoreciese la lealtad para con la patria ni para hacer lo posible, hechos una piña, que tal situación fuera superada. No.
Lo que, en aquellos días (11 al 14 de marzo de 2004) pasó está al alcance de cualquiera. Pero no del que quiera tener conocimiento a través de la fonoteca de la SER, que fue convenientemente borrada en lo que toca a lo dicho (y, luego, hecho) en esas horas cruciales para la historia de España. Tendrá que acudir a los escasos, escasos, escasos, medios que conservan lo difundido entonces (entre otras cosas la misma fonoteca perdida o extraviada por arte de birlibirloque) y que tuvieron, como ahora mismo (exactamente igual) un tanto por ciento de cordura democrática muy elevado como para no haber tergiversado nada.
Pues si se acude, digo, a esos medios (que seguro que tienen hemeroteca y, quien corresponda, fonoteca) se podrá comprobar como el comportamiento del PSOE y sus adláteres comunicativos (o al revés, que será lo más probable: a los comunicativos y a su conmilitón, el PSOE) fue tan vil, tan escasamente democrático, tan impresentable, tan asqueroso, tan ruin, incluso tan nefasto, que sería conveniente estar prevenido por lo que pueda pasar.
Como ejemplo de esto, el llamar “fachas” y “golpistas” a los miembros del Partido Popular o a cualquier persona que intente averiguar la verdad sobre 11M, ya se está volviendo a repetir (Alcalde San Sebastián a los miembros del Partido Popular, tertulia “59 segundos” a Isabel San Sebastián, etc.) y, es seguro, que de cosas similares volveremos a ver y a oír. Está en la naturaleza fascista de la izquierda, en las personas que la defienden y en todos aquellos que quieren pescar en río revuelto.
Como han podido leer, he procurado repetir muchas veces, en este artículo, las fechas 11 al 14 de marzo de 2004 para que no pueda haber nadie que se sienta extrañado, si pasa lo mismo (no me refiero a un atentado sino a la manipulación habida a raíz de aquel) y se dejan, otra vez, engañar, los españoles de bien que, entonces, quizá quisieron castigar a un gobierno del que decía, ¡el PSOE!, que mentía pero que es evidente que fueron claramente timados por la red, perfectamente tejida, del mal.
No vaya a tener que decir, después de las próximas elecciones, que el que avisa no es traidor.
Otros sí son traidores porque ya lo fueron.

![Los enigmas del 11M - Blog de Luis del Pino [Blog Luis del Pino]](/images/banners/LogoLuisDelPino.gif)
![Radio Miami [Radio Miami]](/images/banners/bannerchaya.jpg)
![El Diario Exterior [Diario Exterior]](/images/banners/LogoDiarioExterior_150px.gif)
![Fundación Internacional O'Belén [O'Belen]](/images/banners/logoobelen.gif)
