Sigo el hilo del comentario de Nas a mi anterior artículo. Desconfío mucho de las predicciones de los departamentos de IT de los bancos. Aún están haciéndonos pagar el desastre del primer boom. Hay que reconocer que son los que más gastan en IT, pero sólo porque son los únicos que pueden.
Sobre la TV y el futuro de Internet, es cierto que hay una batalla seria por hacerse con el salón de casa. Esa guerra es parte de una guerra aún mayor que es la convergencia de tecnologías y dispositivos.
Sigo a Microsoft como un barómetro muy fiel del estado del arte en cualquier sector tecnológico. Tengo que cruzar su interés por un nicho con las necesidades de sus líneas de negocio. Con ello creo ver la foto en la que se basa su estudio de mercado. En concreto, acaba de liberar los primeros dispositivos del Home Server. Por lo tanto, tenemos una primera prueba de que la guerra del salón se amplía a toda la casa.
La TV generalista pierde peso frente a Internet y la TV temática. La participación directa en redes sociales pierde en contra de los pobres canales TDT. Ante el creciente mercado de dispositivos externos, que aumenten la capacidad de almacenamiento, la necesidad de la conexión permanente a Internet ha hecho del Media Center de Microsoft un dispositivo especializado y, por tanto, limitado.
Y la guerra ha saltado desde la multimedia hacia todas las demás necesidades sobre la participación creciente en Internet de los usuarios y la necesidad de generar información ya profesional, ya privada.
El futuro no soy capaz de adivinarlo, pero sí el corto plazo. Microsoft no mueve ficha sin tener bien cubiertas las espaldas, pero no deja de apostar, como cualquier empresa, bajo riesgo de no acertar.
En 2004, era posible prever cierta convergencia sobre la TV y las consolas de juegos, pero, ahora mismo, el salón ya no es el objetivo directo. Describamos un poco la situación:
Hacia dentro, necesitamos controlar y saber qué hacen nuestros hijos con la Xbox o la PSP, controlar su conexión a internet y buscar formas más económicas para las llamadas por teléfono y móvil, gracias a la telefonía IP, la mensajería instantánea o lo que pueda venir.
El salón tiene que compartir los nuevos formatos de música, y ésos dependen de Internet, no de la tienda de discos. Puedo comprar un CD, pero he de transformar su formato para oírlo en casa y los dispositivos móviles. En el salón está, también, la TV y el sistema operativo que me permite controlar los recursos multimedia provengan de donde provengan.
Luego tenemos los avances de la domótica. Necesito controlar, a distancia o no, los aparatos y sus prestaciones.
Hacia fuera, cada vez muevo más información relacionada con mi vida privada y profesional. Muchos de esos recursos están en red, ya sea la profesional o la libre. Encuentro textos, vídeos, presentaciones, películas, podcast, etc.
La bomba atómica que ha roto con la dinámica de la TV y hacer una apuesta por un servidor central que coordine todos los dispositivos ha sido Internet, la llegada de la web 2.0 y las redes sociales.
Y éste es el objetivo del artículo, hacer llegar mis ideas sobre ellas. Los americanos ponen siglas y, por tanto, nombre a todo. Eso es la consecuencia de hacer los deberes. Saber de una cosa, calificarla y empezar a domesticarla. Web 2.0 y redes sociales son conceptos discutibles, pero no han sido superados. Se quiera o no, los datos avalan esas nuevas categorías: 500.000.000 usuarios únicos. Si sólo el 1% participa activamente, tendríamos 50.000.000 vídeos, presentaciones y lo que sea, cada día, nuevos y vivitos. No sé si todos son adolescentes o no, puede que la mayoría. Pongamos que sólo un 1% es información útil para, por ejemplo, una ama de casa. 500.000 usuarios están produciendo contenidos útiles. Supongamos...
No puede ser más descriptivo. Sólo Facebook tiene 73.000.000 de usuarios, siendo la interfaz más incómoda y penosa. Estas comunidades han creado un nuevo ecosistema de modelos de negocio y pronto asistiremos a los primeros congresos web 3.0.
Tengamos en cuenta que estos usuarios no son los pasivos de la TV ni los que compatibilizan con otras actividades la escucha de la radio. Se han de concentrar y sacar provecho de sus actividades.
Como decía en mi anterior artículo, pasamos dos veces por el mismo punto pero más arriba, en una espiral creciente. Todo cambia porque todo permanece. Mis análisis parecen algo profundos, pero no son retóricos. Me gustaría hacer ver las cosas al mayor número de gente para poder hacer ver que la realidad que se avecina o nos la construyen o la construimos. Esa apertura mental es necesaria, como la que tiene Nas, con ese punto crítico que hace de más calidad lo que antes no era más que un brindis al Sol.
Por último, no quiero dejar de decir que distingo la vida interna de las empresas y las NNTT de la vida pública de la Internet. Ya me gustaría ver cómo califican a los usuarios de un red social interna de cualquier empresa. Los de RRHH tendrían que externalizarse, comprar un bunker y usar el anonimato. Acaban de empezar a crear sitios internos para votar noticias relacionadas con la empresa. Impresionante. Subes noticias, los otros las votan. Parece fácil. ¿Sí?
PD: Sobre que se necesita mucha pasta para salir a Internet, lo dudo. Lo difícil es hacerse millonario o mantener el nivel de vida anterior a salir a la red. BoingBoing, el blog más leído en el mundo, sólo paga el CMS, el alojamiento y el nombre. Espacio y nombre. Lo demás, trabajo, como siempre. Ya me gustaría tener 23.000.000 de subscriptores y al Diario de Pontevedra, ciudad donde nací, le bastan como muchísimos menos para salir adelante.

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