Ya lo anunció hace unos días Manuel Molares do Val en un artículo de esos que estremecen


“Serán muchos más que los que España pueda absorber, lo que provocará un caos muy superior al que ha llevado al primer ministro italiano, el izquierdista Romano Prodi, a expulsar a extranjeros sólo por voluntad policial, aunque sean ciudadanos de la UE.

La policía italiana destruye sus chabolas y ellos marchan sin grandes protestas, quizás hacia España, donde se permite que se levanten en una sola noche decenas de favelas que después será casi imposible desmantelar legalmente.”

Y hoy lo completa ABC:

“La presidenta de la Asociación de Inmigrantes de Europa del Este, Ángela Placsintar, hizo ayer un llamamiento al Gobierno español para que impida y refuerce los controles fronterizos para «evitar su llegada masiva». Precisamente de nacionalidad rumana, Placsintar preside esta asociación con sede en Castellón, una de las provincias donde se concentra mayor número de rumanos. «Vivimos sobre un polvorín. Aquí ya no cabemos más», advierte, al tiempo que rechaza todo tipo de inmigración ilegal que no «favorece ni a los españoles, ni a los inmigrantes ya establecidos. Inmigración sí, pero legal y coordinada», observa.”


Y Borja Prieto otea el horizonte:

“No es probable que yo vaya a vivir a Australia o a Estados Unidos. Soy ya demasiado viejo. Pero salvo que seamos, como nuestros padres, capaces de cambiar la tendencia y hacer algo de lo que nos podamos sentir orgullosos, temo que llegará el día en que tendré que ver cómo mis hijos emigran a un país en el que libertad o justicia no sean conceptos discutidos y discutibles, meros señuelos del poder para mantener domesticados a sus súbditos.”

Como lo idóneo es ceder siempre el espacio a quien mejor expresa la idea, he decidido recuperar para hoy un comentario del lector POD a un artículo publicado en Semillas de sonrisas el 28 de julio:

“La historia es peor que una película de zombis, porque consiste en una sucesión de dolores y de humillaciones terribles generadas por el hombre mismo contra él mismo, contra sus semejantes-pero-diferentes, étnica, social, económica o religiosamente diferentes; y esto se debe a que el primer movimiento reflejo de los grupos, y en el Islam se eleva a “dogma” hasta nuestros días, es evitar que se allanen las diferencias, pues esto se siente como peligroso.

Ni se puede confiar tampoco sin reservas en “los nuestros”, ni en el amor de una madre ni en la fidelidad de los hijos ni en la fraternidad de los hermanos no en el estamos muy compenetrados y nos estimamos mucho intragrupal.

La Eurabia occidental es un prostíbulo carolingio, francoalemán, como delató “malgré lui” Chirac cuando proclamó aquello de que Francia / Alemania era la locomotora de Europa, imprudente y estúpida rajada (qué se podía esperar en un gabacho convicto de corrupción, soberbio, odiador de lo ajeno y ya entradito en años). La “sottise humaine”, sigue instalada precisamente en la UE.

¿Hay remedio para esta estupidez humana, instalada y probada en todos los grados civiles y “de iglesia”, económicos y políticos, tanto más chocante cuando los europeos se han tenido modernamente por superiores y por infalibles y hasta fríamente científicos? Europa quedará reducida a un territorio de segundo orden, confuso y multiétnico como hasta ahora ha sido el próximo oriente, anteriormente helenístico e ilustrado. Qué más valor hay en la pérdida de Francia que en la de Siria.

Y es todo esto pesimismo o es realismo también. Hay esperanza, o no la hay. El pesimismo es realista. El optimismo es sólo una esperanza, exige acción.”
Autor: POD
sábado, 28 jul 2007 a las 23:27[#1]