Es una pena que cuando vi y leí la noticia de la que trata este artículo ya tuviera escrito el que salió ayer martes. Sin embargo, no puedo, por menos, que comentar lo que pienso de que personas pertenecientes a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado utilicen un lenguaje claramente amenazador y amedrentador contra algunas personas que no les doran la píldora o, dicho llanamente, que no les lamen el culo a ellos y a la versión oficial de los hechos acaecidos el 11M.

Sin embargo, a estos también les ha llegado su particular San Martín. Para que vean.

Deberían pensar que el recrearse en la suerte no es siempre bueno porque, en un descuido les pueden arrear una cornada que, por ejemplo, los mande a alguno de los seis Centros Penitenciarios que hay en Madrid u otro sitio por el estilo.

Pero, vamos a lo que vamos.

Todos sabemos que el 11M y el juicio que se han ido desarrollando hasta que, al fin, se ha hecho pública la sentencia, no han sido, precisamente, momentos de la historia de España que pudiéramos denominar como “fáciles”. De lo dicho y hecho en el proceso, e incluso antes, durante la instrucción del sumario por el juez Del Olmo, muchas cosas no han quedado nada claras y es bastante lógico pensar que van a requerir nuevas investigaciones.

Por lo tanto, no es muy recomendable darlo todo por hecho y, mucho menos, echar las campanas al vuelo sobre autorías, complicidades y otras figuras judiciales aplicables al caso. Es más, en casos como éste, como pasó con el GAL es mejor guardar un oportuno silencio, sobre todo si tu nombre (el que sea) ha aparecido, de alguna forma, vinculado (aunque sea de forma colateral) a un caso como éste.

Sin embargo, la prudencia no es un valor muy puesto en práctica cuando se actúa de una forma un tanto chulesca. O, al menos, eso es lo que parece.

(Excursus)

Me gustaría decir que el respeto que tengo por los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado es bastante grande. Aunque sea, sólo, porque soy hijo de uno de ellos, eso me basta para poder opinar como algo más que un mero observador que mira y ve lo que pasa. Sin embargo, también es conocido que, a lo largo de la historia de España, miembros de esos institutos armados no se han comportado, precisamente, nada bien para con su patria.

(Fin del Excursus)

Y vayamos, ahora, aunque sea brevemente, con lo sucedido (o, mejor, por suceder)

Algunas personas de dos sindicatos policiales, el SPP (Sindicato Profesional de Policía) y el SUP (Sindicado Unificado de Policía) han hecho manifestaciones que desacuerdan, bastante, con lo que deberían ser, en primer lugar, como personas y en segundo lugar como representantes de unas Fuerzas de Seguridad a las que se les supone, como el valor en el servicio militar, un comportamiento mínimamente acorde con la especial función que llevan a cabo.

Hace ya algunos meses, una miembro del SUP, entonces portavoz, dijo que “A este Luis del Pino lo dejaría con Pedro en una habitación donde no existiera el Estado de Derecho a ver si volvía a repetir lo dicho”. Y, claro, cuando alguien oye o lee algo de esto no puede  menos que preocuparse un poco porque una persona que tiene a su cargo, por ejemplo, el asegurar que la libertad de los demás sea posible, no debe decir cosas como éstas porque debería saber que, cuando está trabajando, está al “servicio público” y su labor no puede, bajo ningún concepto, verse afectada por "opiniones personales" como, parece, es el caso.

Pero, como esto no parece ser suficiente, cuando han pasado, ya, unos meses de aquello y se ha hecho pública la sentencia del 11M (que cualquiera puede leer en www.poderjudicial.es) algunas personas de los supracitados sindicatos policiales se han envalentonado y han manifestado, para que se sepa, cuál es la intención que tienen. Ahora que creen que todo está claro, cuando no está nada o casi nada, es cuando se atreven a lanzar posibles denuncias, querellas o lo que sea contra algunas personas (con nombres y apellidos) que tienen una culpa muy grave: querer averiguar la verdad, pero la verdad real y no sólo la verdad judicial que ha salido a la vista recientemente que es la que a ellos les viene bien.

Alguno de ellos dice que tiene "munición suficiente" para denunciar. Y esto, cuando lo dice una persona que lleva, por derecho, una pistola en el bolsillo (es un decir, claro) resulta un tanto preocupante.

Es muy posible que quiera referirse a munición documental pues otra cosa no se entiende. Sin embargo, esto no deja de ser, se quiera o no, una velada (poco disimulada) amenaza amedrentadora. La cosa es así y si no creo que se haya querido decir nada que no sea malo. Eso es, al menos, lo que parece.

Seguramente algunos de los posibles querellados han de estar, en este momento, pensando esa frase tan utilizada cuando alguien quiere que hagan lo que dicen que van a hacer: ¡venga, alégrame el día!

¿Les van a alegrar el día? Seguramente no. Por cobardes.