La semana pasada ha estado plagadita de noticias: sentencia sobre el 11M, caso de los españoles detenidos en Chad, decisión del juez instructor Roberto Saiz de sentar en el banquillo de los acusados al lehendakari Ibarretxe…

Permítanme que haga una pequeña reflexión sobre esta última noticia, no sobre la decisión tomada por el juez Saiz, sino por la reacción que ésta ha causado dentro del
Gobierno Vasco y del mundillo nacionalista.

Ibarretxe se va a sentar en el banquillo por haberse reunido con la gente de Batasuna a hablar de sus cosas. No seré yo quien diga si esto es delito o no lo es; lógicamente, reunirse con los representantes de una organización ilegal entiendo que tiene que ser catalogado como algo, como mínimo, fuera de la legalidad. Pero también entiendo que, si esto es así, reunirse con representantes de cualquier banda terrorista debería tener la misma consideración. Pero, en cuestión de leyes y resoluciones judiciales, hay lo que hay.

Lo que jamás entenderé es la reacción que han tenido el propio lehendakari, su partido y el Gobierno Vasco. El sr. Ibarretxe, además de ser lehendakari, es una persona que, como cualquier otra, tiene sus obligaciones y sus derechos. Dentro de las obligaciones está la de respetar la ley. Si no la respetas, tienes que apechugar con lo que te toque. El desconocimiento de la ley no es justificación para su incumplimiento; pues ahora es lo mismo: ser lehendakari no significa incumplir la ley. Esto es lo que quieren los nacionalistas; que su lehendakari pueda saltarse a la torera cualquier ley y eso, en un estado de derecho, no se puede consentir.

Pero no es sólo que Ibarretxe se salte la ley a la torera, no acaba aquí la cosa. Ibarretxe, al ver la resolución tomada por el juez, ha cogido la ikurriña, se la ha enrollado alrededor de su cuerpo y nos suelta la frase de que se va a sentar a todo el pueblo vasco en el banquillo. Esta forma de actuar es muy típica de reyezuelos y demás mozalbetes por el estilo. Eso es tener una mentalidad mesiánica de narices. Es decir, “si me juzgáis a mí, lo hacéis al pueblo”. Pues va a ser que no, sr. Ibarretxe. El único que va a ir al banquillo es usted porque es usted y sólo usted quien se ha reunido con la gente de
Batasuna y por lo tanto con la gente de ETA.

Si el lehendakari ha cometido algún delito, que pague por ello lo mismo que cualquier otro ciudadano. No podemos dejarnos engañar con la excusa de que con su llegada al banquillo nos van a juzgar a todo el pueblo vasco y, no podemos hacerlo simplemente porque es mentira.

Además de todo esto, no nos vamos a engañar, al equipo de Ibarretxe le interesa que el proceso judicial se dilate lo más posible en el tiempo, ya que las elecciones están muy cerca y ya sabemos todos lo que vende el victimismo, práctica, por cierto, muy utilizada por los partidos nacionalistas y muy especialmente por el PNV.

Esta próxima semana, el tripartito que compone el Gobierno vasco abordará la respuesta social a este juicio. Es decir, pondrá en marcha toda su maquinaria propagandística, incluida la Televisión Pública Vasca que pagamos a escote entre todos, e intentará crear un clima de opinión que para que…

Yo no deseo que el lehendakari vaya delante de un juez lo mismo que no se lo deseo a ninguna otra persona, pero si ha hecho algo, que lo pague. Sólo le pido a Ibarretxe que si tiene que comparecer delante de su señoría lo haga como cualquier otro ciudadano y no lo haga como la última vez que apareció por un juzgado, es decir, rodeado de su corte y con llamada a filas de los militantes de su partido. Y le pido esto para que no haya nadie más que reciba una patada en las partes pudendas. ¿Se acuerdan?