Tenía un artículo pensado, una especie de continuación al de la semana pasada. Como agradecimiento a Joan Valls y a todos los que hacen Debate21. Es justo decir que me han soportado hasta el heroísmo. Pero ha resultado que mi hartazgo no ha sido momentáneo. Me temo que es una posición vital hacia ciertos temas. Muchas de las firmas de D21 lo hacen mejor que yo, como Asís Timermans. Lo único que quiero aportar es que no necesito nada de los conservadores ni de los grupos de “verdaderos creyentes” que han reducido la religión a una ideología. Espero que nazcan no uno, sino media docena de partidos políticos que tengan en común la defensa de soluciones y dejemos de estar gobernados por funcionarios en excedencia o por políticos profesionales. Si no es así, que por lo menos que nazcan corrientes de pensamiento político reales en la sociedad y que Debate21 sea la ventana de las mejores de esas corrientes.

Había esperado, hacía 1982, empezar a liquidar las cesiones de la Transición, a liquidar las cesiones a conservadores y socialistas. La Transición se llevó por delante a los movimientos más extremistas pero dejó en el camino no pocas interpretaciones maltrechas del Estado de Derecho sin justificar tanto de conservadores como de progresistas. Dentro de conservadores están, cómo no, los nacionalistas y los autonomistas a la fuerza del PP. Sé que ambas sectas de sectas, PP y PSOE, tienen mucho que perder, pero mucho que repartirse. Pero no puedo seguir escribiendo sobre este tema. Intento hablar de lo que está por encima de la mierda, aunque ésta nos llegue hasta las narices y a ello voy.

Y lo que veo frente a mis ojos tiene buena pinta. La convergencia cada vez más de soluciones y dispositivos en Internet hace pensar ya en un futuro que creo haber explicado. Sin apuntarme mérito alguno y sólo para que conozcan hasta qué punto mi visión es real, Bill Gates, el fundador de Microsoft, presentó una de sus visiones del futuro próximo en comunicaciones. La idea fuerza era la desaparición del teléfono. Todo se realizará a través de la Internet. El centro de desarrollo de las nuevas soluciones será la persona. Las comunicación dependerá de lo que elija la persona independientemente del cómo, el dónde o el cuándo. Importa poco que desaparezca el móvil o el PC. La posibilidad de que pueda abrir cualquier dispositivo y saber el estado de conexión de una persona, esté donde esté y como ella quiera, sólo se da en pequeños pasos en algunos móviles y agendas electrónicas y de forma limitada a voz y a pocos datos. Pero importa poco el dato sobre la convergencia de las comunicaciones y mucho que la persona sea el centro de actividades y no el dispositivo. Importante avance en la reflexión de una persona como Gates inmersa en la enésima cuenta de resultados boyante y sin necesidad de dedicarse a pensar. Por cientos de millones menos, conozco a varios representantes de la clase media disfrutando de un retiro a todo color, tras un pelotazo inmobiliario.

La idea de que mi situación sea una ventana abierta al resto de la Humanidad es muy importante. Cuando esté online, mi usuario no dependerá del dispositivo, sino de la red elegida para mostrarme en toda la riqueza de mis aplicaciones sociales y personales.

El siguiente paso es la apertura de las esferas de intereses y sus campos comunes. Pero esto ya no lo ha dicho Bill, sino yo. Siempre he esperado el momento para poder crear cuatro espacios personales bien diferenciados. El trabajo sería una porción de uno de esos cuadrantes y siempre relativo a empresas o negocios dignos de ese nombre. Pero eso será otro día. Hoy damos un paso a la convergencia en las comunicaciones: elegiré para comunicarme un mensaje instantáneo, una llamada, un correo o una videoconferencia. Entiendo que las personas en Internet podemos encontrar por fin una vida que aúne la real con la virtual. Lo siento, es algo muy real lo virtual y, gracias a Dios, caminamos más deprisa que los prejuicios, por una vez.