El refectorio El sueño de la amistad
Es el amigo verdadero gran tesoro para el hombre porque, ya presente, ya ausente, mora por siempre en el corazón aunque muy adversa sea la fortuna. Meditaba este humilde fraile sobre la fidelidad y amor que se debe al amigo y los dulces frutos y aromas que la amistad procura, cuando, abandonándose a Morfeo, con el pensamiento clavado en un muy querido y sabio amigo, topóse con singular trío de Gracias. Estaban estas reunidas en estrecho abrazo : dos de frente y una de espaldas como danzando, en perfecta amistad y acuerdo. Pues el nudo de la amistad muestra cuán útil y provechoso es a todos. Desnudas y virginales se mostraban, porque los amigos han de estar exentos de todo engaño y vileza, con ánimo liberal y alegre, prestos a devolver por duplicado el beneficio recibido. Una llevaba en las manos una rosa, símbolo de la concordia y unión de voluntades. Otra, un dado que simboliza el ir y venir de favores mutuos. La última, un mirto, siempre verde, porque la amistad debe conservarse siempre igual a sí misma sin que ningún accidente la altere o disminuya.
Espantóse el adormecido fraile al contemplarlas más de cerca, pues no encontró orondas matronas tentadoras sino tres maromos de desigual encanto y procedencia : castellano, vasco y catalán. El primero, enigmático y sonriente ; el segundo, amenazante a fuer de velado ; el tercero, más satisfecho que ningún otro. En este emblema de la buena y perfecta amistad, unas primaverales golondrinas que revoloteaban sobre sus augustas cabezas alteraron al soñante. Esos familiares y oscuros pajarillos suelen hacer nido en las casas a cambio de nada y, sobreviniendo la adversidad del invierno, se alejan del que cobijo les dio, como falsos e ingratos amigos que son.
¿Antigua amistad verdadera o amistad fingida ? Se preguntaba el ya insomne fraile escrutando la onírica e inquietante compañía . Vínosele a la vista la imagen de la patria en forma de viejo y seco olmo circundado de vides, símbolo de la verdadera amistad perpetua en fortunas y adversidades. Y volvióse a preguntar si los tres amigos del sueño no se arrimarían al viejo olmo hispano más que para derribarlo como solían.
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