Ya sabemos que los Valores tienen un funcionamiento similar a otros “imanes”, atrayendo hacia sí otros elementos que forman parte de su sistema próximo. El sol es un atractor dentro de un sistema planetario, impidiendo la huída hacia el espacio a los planetas que orbitan en su derredor gracias a los gravitones que intercambia con ellos. Lo mismo ocurre con el núcleo del átomo con respecto a los electrones que componen sus órbitas. En el caso humano, un Valor organiza la conducta, atrayendo hacia su núcleo neural y astrocital ideas y experiencias coherentes con él, voluntades, personas, actos...

El caso vasco y el referéndum de autodeterminación —que no olvidemos es una figura jurídica aplicable a casos de excolonias, no a regiones nunca antes independientes— Ibarretxe nos plantea un engaño a todos los españoles, vascos incluidos, enarbolando un Valor positivo, adaptativo como pretexto: la Libertad de Decidir a la que todos tenemos Derecho dentro de unos límites que aquí se quieren exceder. Pero vamos más allá.

La pataleta provinciana de algunos vascos contra el resto de España es —no lo olvidemos— similar a la que enfrenta a Bilbao (chimbos) contra los Donostiarras (guiputxis), por una sencilla envidia mutua: la pérdida del valor propio ante los éxitos del otro; y es similar a la que enfrenta a pontevedreses contra vigueses, ovetenses contra gijoneses, los del Betis contra los del Sevilla, Español contra Barça y un largo etcétera que seguramente todos conocerán en su entrono próximo. Este simplón hecho es razón suficiente y seguramente estará en el origen de la creación de la norma jurídica, diseñada para no ver a los demás sometidos a las veleidosas e infantiles batallas por el liderazgo que enfrenta a las masas de cerebros débiles utilizadas por unos políticos malvados cuyas razones son bien diferentes.

Así que si Ibarretxe plantea el Derecho a Decidir de los vascos, exíjasele coherencia absoluta o restriéguesele por la cara su engaño, es decir ¿qué vascos quieren la independencia de España? ¿Y cuáles desean integrarse en Navarra, en Castilla-León o La Rioja? Puestos a transgredir una realidad jurídica como Vascongadas dentro de España ¿Por qué no transgredir las fronteras de Vascongadas y el resto de CCAA? Lo esencial es el Derecho a Decidir sin límites legales ¿no?

Ante la evidencia de su negativa a hacerlo consciente de la certeza de que separada geográfica y culturalmente del resto de las provincias vascongadas por el Puerto de Etxegárate, Álava se identifica más con La Rioja y Burgos (la razón para ubicar el gobierno vasco en Vitoria), consciente de que la parte más occidental de Vizcaya prefiere el ambiente cántabro de Laredo y Castro Urdiales al de Sopelana y que la más occidental de Guipúzcoa es afín a Navarra... a Ibarretxe se le caerá la careta: a este tipo el derecho a decidir de “TODOS los vascos y vascas” le importa un pimiento.

Demos, pues, Derecho a Decidir a los vascos, pero a decidir no sólo a los que quieren la independencia de España, sino a los que quieren cambiar de Comunidad Autónoma y librarse de una vez por todas de esa panda de enfermos y sus manipuladores.

Retoquemos fronteras, retoquemos.