Ayer tuve una entrevista con una persona de la empresa de uno de los sitios donde publico regularmente. El final de la conversación derivó hacia el concepto de empresa. Por parte de mi interlocutor, pude escuchar: “nosotros cuando fundamos M nos juntamos a partir de diferentes especializaciones”. El día continuaría llevándome más tarde a recoger a mi hijo de 16, que es tenista en un Centro de Alto Rendimiento. Cual sería mi sorpresa que, al salir, él me comentó que habían tenido una reunión los ocho tenistas y un señor que pertenecía a una universidad de Barcelona. Éste les había dado una charla de cómo estudiar de manera semipresencial -en un curso especial para deportistas de élite-, periodismo o publicidad. Llegados a este punto, una rara sensación de fastidio se había apoderado de mí, y por extraña intuición algo me decía que el artículo sobre el presupuesto de ZP ya estaba camino de la papelera.
¿Y quién prepara a los emprendedores en este país?, fue la pregunta que comenzaría a dar vueltas por mi cabeza. Nadie. Ellos poseen una vocación, que no sabemos por qué razón desean desarrollarla. Anteponen mucha voluntad, encuentran un amigo/a socio, se van al banco y se empeñan. ¡Fácil!.
Si observamos, históricamente éste ha sido un país de funcionarios. Durante la autarquía franquista, por remitirnos 60 años hacia atrás, los amigos del poder eran los favorecidos y quienes tenían los permisos, la financiación y con contactos adecuados desarrollaban sus negocios.
“Simon Ruiz servirá a su Magd. Con dar letras de cien mil escudos a pagar la mitad en París en fin de noviembre y la otra mitad en Lyon a quinze de diciembre en escudos”(1)
En los 25 años de nuestra democracia, el vivero de emprendedores ha ido cambiando, desde las escuelas de formación profesional en las cuales es normal escuchar: “yo me monto una peluquería por la libre, o un taller, o una restaurante”, de allí hemos pasado a los emprendedores de segunda ola, me refiero a aquellos que poseen una especialización universitaria y están cansados de trabajar en una gran empresa y deciden independizarse creando una pequeña empresa dentro de un cluster o semillero como Barcelona Activa u otro organismo estatal, que les protege durante unos años de los gastos asociados al proyecto. Porque ser emprendedor es complicado. Y duro, y hasta pasados los primeros cuatro años no se sabe donde acabará la aventura.
¿En qué se equivocan los emprendedores? Algunos en la financiación a corto plazo, o en el producto o servicio escogido, o en la ubicación, o en el mercado escogido. Pero el principal error es: el equipo. Se trabaja con personas y ellas van a dar respuesta a los deseos e inquietudes de los clientes. Ellos/as van descifrar diariamente la forma de acercarse a las expectativas de quienes como consumidores exigen y miden la calidad, la respuesta amable, o el precio. Es aquí donde mueren miles de iniciativas, es este capitulo quienes muchos no quieren leer.
“Hablando muchas veces con el Duque (de Alba) me dijo que no se echaría diez por ciento (la alcabala) sino en las cosas que aquí se consumían en la tierra, como era pan, vino y cerveza, carne y vestidos; más no en las mercaderías […] (2) porque esta demostrado que no se ganan de ordinario a tres por ciento”.
Y como un emprendedor no es superman –y si lo es, ¡ya conocemos muchos!- está labrando su final. Sólo es posible crecer y mantener la empresa haciendo un equipo que se sienta cómodo y se auto-exija.
“En entrando en los lugares do habían de presentar la bula, primero presentaba a los clérigos o curas algunas cosillas, no tampoco de mucho valor ni sustancia; […, un par de limas o naranjas […]. Así procuraba tenerlos propicios.(3)
Post:
No me he olvidado del sector financiero. Todo emprendedor que se precie debe soportar con agrado y media sonrisa unos agradables señores que arriesgan poco y exigen lo indecible.
“Su naturaleza y sustancia (los banqueros) consiste en dar a uno sobre unas casas o heredades, o sobre posesiones, mil ducados, más o menos, con tal que le da cada año tanto de retar (o restar), o en dineros, que es lo común, o en vino o en trigo, o en cochinilla, que dizen grana o en frutos”.(4)
(1)Memorial de Lopez de Arziniega a Simon Ruiz, 1579. Monarquía e Imperio. Historia de España.
(2)Relación de benito Arias Montano. Año 1572. Monarquía e Imperio. Historia de España
(3)El Lazarillo de Tormes
(4)Tomás de Mercado, Suma de tratos y mercaderes, 1569. Monarquía e Imperio. Historia de España

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