¿Alguno de vosotros conocía a Gabriele Pauli hace una semana? Para los despistados, Pauli es la política alemana que ha hecho la propuesta de matrimonios con fecha de caducidad.

Independientemente de si la idea es buena o "irresponsable, estúpida y completamente absurda", como dicen sus propios compañeros de partido, lo cierto es que es notable. Es decir, es una propuesta que exige comentarios, que convierte unas declaraciones de una política local en noticia global. Es, como diría Seth Godin, una vaca púrpura.

Al PP, tan moderadito y tan centradito, no le vendría mal tener una señora Pauli que hiciera propuestas radicales de las que hablara todo el mundo. Si realmente quiere Rajoy ganar las siguientes elecciones, debería echar a la calle a todo el rebaño de asesores que pastan por Génova recomendando moderación y templanza, y contratar a alguien capaz de generar ideas notables. Ideas que hagan hablar a la gente, que nos polaricen, que sean el motivo de conversación con nuestros compañeros de trabajo a la hora del café. Ideas que hagan enfadar a mucha gente, pero que consigan otros defensores entusiastas. "Nunca mais", "no a la guerra", "decretazo", "talante"... algo podrían aprender de los maestros del PSOE.

Rajoy y sus asesores pretenden ganar las elecciones como esos ciclistas que se suben al podio a base de estar colocados en todas las etapas sin hacer nada destacable en ninguna. Pero esa estrategia de evitar el riesgo es la menos segura, porque cualquier insensato que se lance a una escapada exitosa te puede arrancar de golpe todos los minutos que has ido acumulando etapa tras etapa.