MUJERES DEL SIGLO XXI Hoy, cedo
mi columna
Como nos encontramos cerca del 25 de Marzo, El Día del Niño por Nacer, se me habia ocurrido escribir un artículo sobre El Aborto.
Pero tengo un problema. A muchos de vosotros os parecerá que es un tema sobre el que podríamos pasar horas y horas hablando; de hecho, hay debates, foros y tertulias que se dedican casi exclusivamente a ello. Y tengo que reconocer que, personalmente, no me resulta nada fácil hablar de él. Tal vez sea porque soy madre y he experimentado que sentir a tu hijo dentro de ti es lo máximo que se puede esperar del amor humano. Y al recordar este maravilloso y mágico regalo que me ha llenado de emoción muchas veces en mi vida, no puedo más que lamentar la situación de muchas mujeres que cada año incrementan las cifras de abortos en España. Y es entonces cuando me embarga el desconsuelo y la tristeza.
Además, con cada dato, encuesta, testimonio y documento que leo para documentarme, me quedo sin palabras. Y ya no digamos si me pongo a ver fotos... Es como si arrancaran de mis entrañas a esos niños. Y siento dolor, un dolor intenso, que tarda mucho tiempo en desaparecer y, que mucho me temo, no se alivia con medicamentos.
Aunque, por el momento, creo haber encontrado el remedio ante tanto dolor: amor, mucho amor, muchísimo amor, para poder aliviar a todas esas madres que, como solución a todos sus problemas y angustias, piensan que este es un buen camino.
No sé en qué parte del Cielo estarán todos esos niños que no han llegado a nacer, pero, si de algo estoy segura, es de que si alguna vez me gano mi porción de cielo quiero estar junto a ellos. Mimarlos, besarlos, abrazarlos, hacerles cosquillas, jugar, correr, pintar… hasta conseguir de ellos una sonrisa auténtica y feliz que les borre la sensación de culpa que no tienen, pero que sienten.
Ya os he dicho que no puedo escribir nada sobre este tema, que me sobrecoge y me entristece. Pero quiero prestarle mi columna a uno de esos niños no nacidos, para que hable de lo que sólo él conoce. ¡Quién mejor que él para presentarnos esta cruda y terrorífica realidad!:
“Hola mami, ¿cómo estás? Yo, muy bien, gracias a Dios hace apenas unos días me concebiste en tu panzita. La verdad no te puedo explicar lo contento que estoy de saber que tú vas a ser mi mamá, otra cosa que también me llena de orgullo es el ver con el amor con el que fui concebido... Todo parece indicar que voy a ser el niño más feliz del mundo!
Mami, ha pasado ya un mes desde mi concepción, y ya empiezo a ver como mi cuerpecito se empieza a formar, digo, no estoy tan bonito como tú, pero dame una oportunidad. Estoy MUY feliz! Pero hay algo que me tiene un poco preocupado...
Últimamente me he dado cuenta de que hay algo en tu cabecita que no me deja dormir, pero bueno, ya se te pasará, no te apures.
Mami, ya pasaron dos meses y medio y la verdad estoy feliz con mis nuevas manitos y de veras que tengo ganas de utilizarlas para jugar. Mamita dime qué te pasa, ¿por qué lloras tanto todas las noches?
¿Por qué cuando papi y tú se ven se gritan tanto?
¿Ya no me quieren, o qué? Voy a hacer lo posible para que me quieran..
Han pasado ya 3 meses, mami, te noto muy deprimida, no entiendo que pasa, estoy muy confundido. Hoy en la mañana fuimos con el doctor y te hizo una cita para mañana.
No entiendo, yo me siento muy bien...acaso te sientes mal, mamita?
Mami, ya es de día, ¿a donde vamos?
Qué pasa, mami ¿por qué lloras? No llores, si no va a pasar nada...
Oye mami, no te acuestes, apenas son las 2 de la tarde, es muy temprano para irse a la cama, aparte, no tengo nada de sueño, quiero seguir jugando con mis manitas.
¡Ay, ah! ¿Qué hace ese tubito en mi casita?
¿A poco es un juguete nuevo? ¡Oigan!
¿Por qué están succionando mi casa?
¡MAMI! ¡Esperen! ¡Ésa es mi manita!
Señor, ¿por qué me la arrancan? ¿que no ve que me duele?¡Ah! ¡Mami defiéndeme!
¡Mamá... ayúdame! ¿Que no ves que todavía estoy muy chiquito y no me puedo defender?
Mami, mi piernita, me la están arrancando! Por favor, diles que ya no sigan, te lo juro que ya me voy a portar bien, ya no te vuelvo a patear. ¿Cómo es posible que un ser humano me pueda hacer esto? Va a ver cuando sea grande y fuer... ah...te. Mami, ya no puedo más, me ay...mami...mami...ayúdame...
-Mami, han pasado ya 17 años desde aquel día, y yo desde aquí observo como todavía te duele esa decisión que tomaste.
Por favor, ya no llores, acuérdate que te quiero mucho y aquí te estoy esperando con muchos abrazos y besos.
Te quiere mucho,
Tu bebé.” *
* Carta de un bebé que circula en páginas provida.
|