Libre Albedrío Ceuta y Melilla, la España olvidada
Dice la leyenda que en la multisecular ciudad de Ceuta se asentaba una de las columnas de Hércules, y que por allí pasó Ulises en su viaje de regreso a Ítaca. También cuentan que los límites de la plaza fueron fijados por la distancia que pudieron alcanzar los disparos de los cañones. Tal vez. No sé.
Sí es cierto que en la ciudad, privilegiado enclave estratégico, la presencia de cristianos se remonta al siglo IV, y que, tras la llegada de los portugueses en 1.415, se incorporó a la Corona española, con carácter definitivo, en 1.640.
Qué decir de la hermosa y “vieja” Melilla, antigua ciudad fenicia, imprescindible hito en las antiguas rutas comerciales, y ya incorporada por los romanos, con estatuto de Colonia, al territorio Ibérico. Su quinto centenario como plaza española se celebró el 17 de septiembre de 1.997.
Ceuta y Melilla, españolísimas ellas, tanto que, aunque a muchos se les olvide, están llenas de españoles. No es infrecuente oír en charlas o tertulias disparates de esta índole: ¿Para qué queremos Ceuta y Melilla? Se las “devolvemos” a los marroquíes y nos quitamos un problema de encima. Estúpidos. Ignorantes. Cobardes. Traidores.
Para “devolverle” algo a alguien, primero hay que habérselo usurpado, robado, quitado, tomado prestado… Las ciudades de Ceuta y Melilla no se le han usurpado a nadie. Han sido edificadas, literal y figuradamente, a lo largo de los siglos, por muchas generaciones de españoles, cuyos huesos descansan en sus cementerios, en tierra patria.
Y, en todo caso, siempre pregunto ¿qué pasa con los ceutíes y melillenses? Porque, en la simplificación atroz del argumento, nuestros compatriotas llegan a ser cosificados, como si formaran parte de un lote preparado para entregar a Marruecos a cambio de… ¿qué? O, en el mejor de los casos, son, simplemente, ignorados.
En alguna ocasión, algún lerdo me ha contestado, muy convencido: “pues que se vengan”. Como si abandonar la tierra de uno, donde reposan los restos y la historia de generaciones de antepasados fuera algo tan simple, tan trivial. Como asumiendo, con ese “que se vengan”, que allí no están en España, que están a unas cuantas millas de España (me remito a ciertas declaraciones de la Vice-Presidencia del Gobierno).
Yo he respondido alguna vez algo así: ¿Por qué no devolvemos Andalucía? ¿O incluso Toledo? ¿Por qué no te marchas con viento fresco de tu casa y te refugias en las montañas asturianas? Así nos quitaríamos un problema de encima.
Pero ¿qué se puede esperar de los ciudadanos cuando el lenguaje institucional y/o mediático está corrompido? Ahora parece ser que “España envía 480 soldados a Melilla…” ¿He leído bien? ¿Melilla no está en España? ¿Otra misión en el extranjero?
¿Alguien se imagina un titular, citando a la Ministra Portavoz del Gobierno, que dijera: España envía tropas a Albacete?
Que me lo expliquen, por favor.
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