Lo han señalado los medios en el orden nacional e internacional, que Hugo Chávez comprará a Bielorrusia armas por más de un millón de dólares. La noticia ha generado las reacciones y se menciona como lo relevante del hecho su desatino ante la miseria en que ha sumido al pueblo venezolano.

Pero esto, viene a ser lo intrascendente. Lo trascendente, lo que debe alarmarnos porque es de máxima peligrosidad, es el destino que tendrán esos fusiles. Y ya es hora que los venezolanos, empecemos a dejar de andarnos por las ramas, preciso irnos a la raíz en esta disyuntiva, no del problema, sino de la tragedia, preciso denunciarlo a la opinión pública mundial. Para que no se deje confundir.

Ya son más de ocho años de los cuales se debería haber entendido su personalidad, más aun, y como punto de partida, mencionar el asunto del supuesto magnicidio del que tanto hace alardes hasta los momentos sin mostrarnos una sola evidencia de que ello haya tenido alguna veracidad.

Pasa por delirios en todo caso, y lo de una posible invasión por parte de lo que él llama “imperialismo yanki” al estilo años 60, los hechos y la postura del país del norte, con otros focos de atención en el oriente, de altísima prioridad, ante tantos insultos y ataques recibidos, ha sido la de irse por la cautela, es más, creo que hasta por la de la indiferencia. Además, no somos un país bananero, sino su principal surtidor de petróleo y mientras estén abastecidos, Chávez, para los usa, no se constituirá en amenaza alguna.

Tampoco es la situación de lo ocurrido con Cuba, que si es bananero, cuando se dio la ruptura de las relaciones diplomáticas decretada por el presidente Eisenhower el 3 de enero de l96l. Como se recordará la revolución de Castro había nacionalizado todas las compañías estadounidenses de la isla, luego se corroboraron las sospechas de la existencia en territorio cubano de los misiles de origen soviético.

Por otra parte, no estamos amenazados por los países vecinos, por el contrario, Colombia es víctima, por los nexos que tiene este régimen con la guerrilla Colombiana y las relaciones con su homólogo el brasilero Lula son de hermanazgo.

Entonces, esta compra por un monto superior a los mil millones de dólares pautada para finales de julio, en contrato realizado con la comisión estatal bielorrusa representada por Víctor Sheiman, secretario del Consejo de Seguridad del país eslavo que vino a Venezuela, la única intención y destino que pretende es armar la revolución.

Armar a la población, lo cual a nadie debe sorprenderle en nuestro país porque en reiteradas oportunidades Hugo Chávez, ha advertido, ha amenazado, que va a armar a cada uno de los inscritos en su partido socialista único, porque los necesita armados, para que nos enfrenten. Lo ha repetido mil veces, una previsión por si la oposición democrática venezolana se declarara en resistencia civil para detener o enfrentar las reformas constitucionales que se avecinan, resumidas en presidencia indefinida y oficialización de la pérdida de la democracia.

Disfrazada como ha estado, que en el pasado gracias a un lobby millonario le permitió que personas de bien en la comunidad internacional cayeran por incautos lo cual impidió la solidaridad con nosotros, los disidentes. Hoy, en patética evidencia, reluce por contraste su estrategia de la tergiversación y la mentira, y cuando de victimario se mostraba en víctima ante el mundo.

La resistencia venezolana, su disidencia, no está armada, su única Kalashnikov es el derecho universal que tienen los pueblos a rebelarse cuando es confiscada su libertad, así que la compra de este arsenal de armas, lejos de preocuparnos el despilfarro de dólares cuando esa misma gente a quien necesita armar se muere de hambre, de mengua, nos advierte que los adversarios de Chávez, estamos en peligro.

Martha Colmenares
marthaccolmenares@yahoo.com 

Caracas, julio 24 del año 2007