No es justo, es indigno, es inhumano. Lo que está pasando Gregory. Y vamos a librar la batalla por su vida. Está vivo de milagro. Terrible y sombría realidad la de este joven preso político venezolano. Con su puño y letra refirió las torturas por parte de organismos de seguridad del estado, y de los cuatro años que lleva recluido en una de las más feroces cárceles, pasó dos sin saber que la mitad de su corazón estaba obstruido. Actualmente, a riesgo de otro infarto, con un cuadro de salud precaria e hipertensión arterial perenne, por su condición de preso político, se le niega la posibilidad de los rigurosos cuidados médicos que requiere.

Es el caso de Gregory Umanés. Ni el mismo sabía, que producto de las torturas, en la sede del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) y en la Disip, cuando fue privado de su libertad, en el año 2003, según él ha expresado, le provocaron un infarto, pues los síntomas de esta afección cardiaca tales como, fuertes dolores de pecho que se ubican muy cerca de la base del esternón, entre otros, se confundieron con los dolores de la brutalidad a la que fue sometido: la golpiza en el cuerpo, guindado con los brazos esposados por detrás de la espalda, la picada de los dedos con una tenaza que dejaron las cicatrices, la aplicación de corriente y la bolsa plástica “impregnada de algún tóxico”.

Se pudo detectar mucho después, en el 2005, cuando le pegaron el tiro en una pierna en su lugar de reclusión, un auténtico antro. A raíz de la intervención quirúrgica requerida, luego de más de un mes de espera para sacarle la bala, fue necesario practicarle un cateterismo por la sospecha del infarto, ya que venía presentando un severo dolor en el pecho y un cuadro de hipertensión arterial y el examen determinó el daño al miocardio según consta en informe médico expedido por el cardiólogo tratante del llamado Hospital Militar.

Gregory Umanés está vivo de milagro. De haber tenido un servicio de emergencia lo más pronto posible la mitad de su corazón se pudo haber salvado. Y ya después, ¡que va a estar teniendo los cuidados y tratamiento médico requeridos!, en ese centro de mazmorras de nombre La Planta, en El Paraíso, en Caracas que tiene de todo menos de “Casa de Reeducación y Taller Artesanal”, como así lo llaman. Que incluso para pasarle los remedios es una tragedia, remedios que su madre tiene que costear. El requiere de todo lo que le es negado: un ambiente apropiado, la administración prolongada de medicamentos, la práctica de ciertos ejercicios especiales, así como la alimentación con una dieta específica. Y por supuesto hasta los exámenes de rigor le son negados y por ello está a punto de otro infarto.

El recurso intentado ante el Tribunal 6to de Juicio, para que pudiera obtener el beneficio de detención domiciliaria dirigida o casa por cárcel, fue considerado improcedente… Y esta es una medida por razones humanitarias que estamos solicitando.

Su madre, Ana María Castillo ha denunciado los padecimientos y violaciones a los derechos humanos de su hijo y que su vida ha estado en constante amenaza, a quien hemos acompañado en ruedas de prensa desde el Grupo 11 “Queremos Saber”, y anteriormente también, desde organizaciones como Vive y el Frente Nacional por la libertad de los Presos y Perseguidos Políticos, que dejó de existir. El documento entregado a la Defensoría del Pueblo, quedó como una mera formalidad, nunca atendido y así su situación es cada día peor.

Conmovedor todo lo que Ana María me cuenta. El dolor de una madre, es ignorado, ante lo padecido por la agonía de su hijo, y a uno lo va consumiendo la impotencia cuando te enteras que el recurso intentado ante el Tribunal 6to de Juicio, para que pudiera obtener el beneficio de detención domiciliaria dirigida o casa por cárcel, fue considerado improcedente por la juez Angélica Rivero.

Ahora bien, estamos hablando de un hombre de 36 años, que lleva cuatro años encarcelado. Sus compañeros de estudios, de la empresa publicitaria que dirigía y todos sus amigos siempre tienen para él palabras solidarias y rechazan de plano por lo que se le acusa.

Debatido en un mundo de violencia, sorprendido por una adversidad que nunca imaginó. Para quien no va esa recomendación del estudio “Disposición al optimismo y riesgo de muerte cardiovascular” el cual dice que: “Si vive la vida con optimismo, ¡la vivirá más tiempo y mejor!”. Estándole negados sus derechos, ¿Qué optimismo puede tener o que esperanza?, si la justicia cada día se aleja más, en un régimen como éste que le niega hasta la posibilidad de salvar esa otra mitad del corazón que está vivo.

Siempre ha declarado su inocencia tras habérsele señalado en los asesinatos de los tres soldados disidentes de la Plaza Francia de Altamira y una joven que los acompañaba, y atribuye la responsabilidad de lo padecido a los ex funcionarios de la Disip David Colmenares y Miguel Rodríguez Torres, a la Juez del Tribunal 1 de Control de nombre Deyanira Nieves y al fiscal Gilberto Landaeta. Sobre este caso ya hemos publicado desde el año pasado, hace más de un año, y nada, absolutamente nada ha cambiado, para atender el justo reclamo de Gregory.

Martha Colmenares
marthaccolmenares@yahoo.com
Caracas, julio 19 del año 2007