(Crónica de la concentración del Grupo 11 “Queremos Saber”)
Autodenominados "La Rosa Blanca" (Weisse Rose), tres jóvenes, los hermanos Hans y Sophie Scholl, emblema de la valentía, lección de dignidad y coraje, enfrentaron a Hitler y ello les costó ser torturados y luego condenados sin juicio a la guillotina por un tribunal popular nazi. “Libertad” y "Permanecer desafiante ante el poder arrollador", fue el clamor encontrado en sus celdas.
Por eso ofrendamos, con rosas blancas, en la novena Concentración en Caracas del Grupo 11 “Queremos saber”, de este 11 de julio, como cada 11 de mes, al joven concejal vasco, Miguel Angel Blanco, en el décimo aniversario de su asesinato por parte de la banda terrorista ETA, en el Monumento de los caídos el 11 de abril del 2002, emblema de nuestras víctimas por razones políticas desde 1999, posteriormente a la misa celebrada en la Iglesia de la Preciosísima Sangre (1).
Finalizado el ofició religioso, nos acercamos a la sacristía, en compañía de Luis Semprún, de nuestros directivos, para agradecer al Padre por sus palabras durante la mención de las dedicatorias. El nos dijo que estaba en España cuando ese abominable crimen ocurrió y contó especialmente conmovido a señoras venezolanas que ahí se encontraban lo que significó para ese país y Europa entera.
Este escrito de mi autoría es parte del dossier preparado para los medios de comunicación:
Cuando mataron a Miguel Angel Blanco
Sin piedad, sin clemencia, lo maniataron para darle dos tiros en la cabeza y lo dejaron tirado en una carretera en estado de coma, y gracias a unos cazadores que estaban por la zona y escucharon los disparos pudo ser trasladado a una clínica, y luego del anuncio de los médicos que su cerebro quedaría dañado o que moriría en la próximas horas, el vil acto lo dejó sin vida. Esos millones de personas en el mundo que elevaba súplicas al cielo quedaron con la más imborrable sensación de ira y dolor.
Particularmente en Venezuela, se le hizo un constante seguimiento a este macabro asesinato sucedido hace diez años, el de este joven español, un concejal del Partido Popular, en la localidad vasca de Ermua, de 29 años, estimado y valorado en su gestión, que habían secuestrado los desalmados etarras, los criminales ETA. Se les rogó que no lo mataran, nuestro acontecer diario no podía desprenderse de la angustia e impotencia de lo que sucedía en un país lejano, era en España pero lo sentíamos como que si hubiera sido aquí.
¡Como será la huella que nos dejó!, que en este país muchos lo recuerdan. El año pasado cuando escribí sobre él, le pregunté a mi hija, para entonces muy niña, si recordaba aquel muchacho que en España habían asesinado… No le había dicho ni su nombre cuando sin dejarme terminar me dijo: “¡Quien puede olvidar esa monstruosidad!”. Si soy sincera, hasta me refrescó hechos, como por ejemplo, que el Papa Juan Pablo II había dicho que fue una barbaridad. Me fui a la fuente y sí, en efecto, la agencia Reuters para la fecha reportó que el Papa lo llamó “un acto bárbaro injustificable”.
No hay ni existirá una razón para que los actos de la banda criminal de los etarras sean justificados o negociados. El año pasado el ex-presidente del gobierno español José María Aznar, desde FAES, una fundación adjunta del Partido Popular (La Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales), la cual preside, realizó un magno acto y un excelente video para hacer honor a este hijo de España asesinado, y expresó con motivo del noveno aniversario de su muerte: "que no tolerará que "se desprecie" la memoria de Miguel Ángel Blanco ni prestará "su consentimiento para que todo lo que significó su sacrificio quede clausurado por las exigencias de una banda terrorista"… (Fin del artículo)
La programación tuvo previsto la intervención de Eddie Ramirez, Presidente de “Gente del Petróleo”, una asociación integrada por ex empleados de PDVSA, la compañía petrolera, en su mayoría gerentes de excelencia profesional, botados de sus puestos de trabajo por Hugo Chávez. Se lució con una magistral exposición cronológica de los brutales hechos cometidos contra los trabajadores petroleros y sus familias, especialmente al de los Semerucos, zona del Estado Falcón. Donde niños entre 3 y 8 años fueron asfixiados por los gases lacrimógenos y decenas de personas heridas, cuando eran desalojados por la Guardia Nacional de sus viviendas. Seguidamente se dio lectura al mensaje enviado por Juan Fernández, desde el exilio. Una víctima, un perseguido político de este régimen. Un gerente de aquella PDVSA, donde ahora se distingue la adulancia como el mérito para lograr posiciones (2).
Para cerrar el acto, como directora del Grupo 11, les recordé una vez más a los asesinos y responsables de crímenes de nuestras víctimas desde 1999, impunemente en las calles, seguros como estábamos que sabían de nuestra presencia en ese lugar, el Parque Cristal en Los Palos Grandes, que quizá la justicia llegue muy pronto. Preciso fue dejar constancia ante los presentes, y medios de comunicación que nuestra misión más allá de movilizar multitudes era la de movilizar conciencias.
(1)
La foto
(2)
Cuando asfixiaron a los niños en los Semerucos
Martha Colmenares
marthaccolmenares@yahoo.com
Mi sitio
Caracas, julio 12 del 2007

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