El nuevo decreto de normalización del idioma gallego en la enseñanza considera al español como si de una lengua extranjera se tratase. Esto deja en situación de esclavitud cultural a miles de infantes, señaladamente los urbanos, cuya lengua materna es la de Cervantes. Obligados así a autotraducirse permanentemente en una suerte de diglosia a la fuerza donde en gran parte de su horario escolar no existe el derecho a expresarse en español en el que todavía es su país, o sea, y aunque suene ya raro, España.

Para comprobar de lo que hablo nada mejor que los datos desnudos obtenidos  de un tabloide, como La Voz de Galicia, poco sospechoso de mostrarse refractario ante el poder, sea quien sea quien lo detente. Véase, entonces, la magnitud de la obligatoriedad, que señala, técnicamente, “se impartirán en gallego al menos el 50% de las materias”:

Educación primaria:

Materias que se impartirán obligatoriamente en gallego: Lengua y literatura gallegas, Conocimiento del medio, Matemáticas, Educación para la ciudadanía.
Materias que se podrán impartir indistintamente en gallego o español (a gusto del profesor): Educación física, Educación artística, Religión/alternativa a religión
Otros: español, inglés y francés.

Educación secundaria:
Materias que se impartirán obligatoriamente en gallego: Química; Matemáticas; Ciencias Sociales; Geografía e Historia; Educación para la ciudadanía; Lengua y Literatura gallega
Materias que se podrán impartir indistintamente en gallego o español (a gusto del profesor): Educación física, Educación plástica, Música, Religión/alternativa a religión, Tecnología, Cultura clásica.
Otros: español, inglés y francés.

No hace falta ser el más avisado de los hombres para reparar lo malévolamente que ha sido seleccionado ese presunto 50%. La realidad es que para muchos escolares, gallegos e inmigrantes, ya no había libertad de elección, ahora será peor, ahora todo se les irá en adoctrinamiento e imposición. Desde luego parece un decreto recurrible, la Constitución del 78 algo dice sobre el español en cuanto a “el deber de conocerlo y el derecho a usarlo”, pero no hacen falta retruécanos de leguleyo para llamar a las cosas por su nombre, el BNG ha presionado suficientemente a los restantes comparsas bien alimentados que tiene en el parlamento, PP incluido, para que consensúen un decretazo abusón y dominador, el miedo a ser acusado de “antipatriota” paraliza cualquier sentido común.

Si al menos se permitiese un sistema de doble opción razonable nada tendríamos que objetar, pero, no, ni eso se consiente, así que esto es fascismo, todo lo encubierto que se quiera pero fascismo al fin. ¿Qué otro nombre pude usarse cuando uno no es libre de expresarse en su propio idioma hasta para hacer los deberes? Háblenles de libertad a todos esos críos que escriben por duplicado a la hora de ponerse a estudiar, con matices tan bobos, en ocasiones, como redactar “avogado” por abogado o “mar dos Argazos” por “Mar de los Sargazos”. Es lo que tienen las gramáticas de alquimia y laboratorio, mucha política y poca sensatez.