El refectorio La inclinación de don Zetapé
Amigos, siglos ha frailes y curas enseñaban al populacho inculto pero fervoroso por medio de emblemas. Eran estos unos dibujos simples seguidos de un poemilla que se maridaba con ingenio a la pintura. En los semones la escena se esbozaba con palabras.
Parece que el oficio de pintar es hoy harto arriesgado, así que haré como mis antepasados : las palabras pintarán y vuestra imaginación suplirá.
Titulo mi emblema : Inclinado está.
Pinto un turbante y bajo éste un barbado rostro al que le siguen faldones arábigos. Las manos por delante llevan un libro y un alfanje. Postrado a sus pies vese a don Zetapé, quien, sonriente, con uno de sus pies aplasta un crucifijo.
Y la letrilla dice :
Admiróse media España
de ver a su gobernante
inclinado y arrogante,
postrado ante tal calaña.
- No os alteréis, os conjuro,
no es contradicción flagrante
sino signo tolerante
que nos prepara al futuro.
Su inclinación siempre sigue
- lo que hace su siniestra
desconózcalo su diestra-
sin que a ello se le obligue.
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